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Locura colectiva

Locura colectiva

jueves 17 de junio de 2010, 00:00h
El Mundial de fútbol de Sudáfrica ha enloquecido a todos. Mientras jugaban las selecciones distintas a la de España, la exaltación del ánimo producida por el incentivo patriótico se notaba pero no mucho. Pero la jornada en la que los futbolistas españoles se enfrentaron a Suiza, el nivel de locura alcanzó unas cotas más bien altas.

Se preveía que todos animasen a todos para comprar las camisetas rojas, asistir a los actos publicitarios organizados por otros con intereses económicos en este evento deportivo y ayudar a que las inversiones de muchos tuviesen la mayor rentabilidad posible. El negocio es el negocio. Sin embargo, no estaba previsto que la clase política reivindicase apoyar tanto a los suyos, quedándose delante de la tele para festejar la victoria de España, a costa de lo que fuera, incluso proponiendo el aplazamiento de las comisiones parlamentarias para no interrumpir el España-Suiza.

En el Congreso de los Diputados los populares defendieron el fútbol antes que los problemas de los ciudadanos y en la Asamblea de Madrid fueron los socialistas los que se quejaron por montar reuniones parlamentarias  a la misma hora del importante partido mundialista. Al final, ganó Suiza. España perdió su primer partido, pero la locura sigue viva, entre los políticos de la Asamblea de Madrid, pero ya no en el sentido de la exaltación del ánimo, si no en el relativo a la  acción que, por su carácter anómalo, causa sorpresa.

La socialista Maru Menéndez dibujó la situación de gobernabilidad en la Comunidad de Madrid presidida por Aguirre como algo similar a un descampado en el que en vez de yonkis y mangutas,  hay ladrones, espías y demás malos de la política. Aguirre aseguró que está contenta de lo hecho en los tres últimos años y que no se besa porque no se lleva. Afirmó que lo hace mejor que la otra administración que gobierna a los madrileños. Todos entendimos que se refería a su colega de partido y mítines electorales Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de la capital, pero su gabinete de Comunicación aclaró a los que malinterpretamos sus palabras, entre ellos, mi menda, que ella se refería a José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno de España.
Aclarado todo, con lo que la locura sigue haciendo estragos porque a veces da la sensación que alguien ha echado en sus vasos de agua algo de LSD, que hace alucinar no sólo al que mete en su cuerpo esta droga sino al que percibe las alucinaciones de los demás llegando a alucinar.

El único que puso un poco de sentido menos alucinado fue Miguel Reneses, de IU, quien dijo con toda claridad que Aguirre y Zapatero, monta tanto, tanto monta Esperanza que José Luis, se merecen una huelga general por sus políticas para reactivar la economía con medidas de derechas.
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