Las elecciones de la Cámara de Comercio de Madrid están siendo, según los participantes y los observadores internos de la entidad, una auténtica balsa de aceite. Tiranteces hubo, conceden sus participantes y los observadores habituales, cuando se reveló que la Comunidad de Madrid veía con buenos ojos que
Arturo Fernández (presidente de la patronal madrileña CEIM) presidiese también la Cámara, dirigida aún por su amigo
Salvador Santos Campano.
Hoy aseguran las mismas fuentes, las discrepancias están superadas y Fernández tiene todas las puertas abiertas para desembarcar en el número 56-58 de Ribera del Loira. Nada que ver, concretan, con lo que ocurrió cuando
Fernando Fernández Tapias abandonó la Cámara.
