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El último día de Ángel en la Casa de la Villa

El último día de Ángel en la Casa de la Villa

Por Enrique Villalba
miércoles 02 de junio de 2010, 00:00h
Actualizado: 04/06/2010 14:41h
El ujier del Secretario General del Ayuntamiento de Madrid, Ángel de la Fuente, se jubilaba este miércoles tras 48 años de servicio en la Casa de la Villa. Ha compartido con Madridiario su último día de trabajo.
Un funcionario camina pensativo y silencioso por el Patio de Cristales de la Casa de la Villa. Hoy el día está tranquilo: ni recepciones oficiales, ni Pleno, ni ajetreo. De repente, le llama su jefe a la sala de reuniones. Todos sus compañeros le están esperando. Quieren hacerle un pequeño homenaje. Se jubila tras 48 años de servicio.

Ángel de la Fuente es el ujier del secretario general del Ayuntamiento de Madrid. Entró a trabajar en el Consistorio el 13 de marzo de 1965 después de pasar por una fábrica de cafeteras y otra de camas, gracias a una ordenanza que permitía a los hijos de empleados públicos, entrar a servir en la administración según sus capacidades. Él comenzó en el servicio de limpiezas por la noche. Tras pasar por el Ejército, opositó a mozo de la Casa Consistorial. Hacía traslados de mobiliario en edificios municipales, colegios y hasta en desahucios. Todavía recuerda aquella ocasión en la que tuvo que sacar con los bomberos un burro por el balcón de un piso de protección oficial donde vivían unos gitanos, y en una de cuyas habitaciones el pobre animal tenía su cuadra.

Observador privilegiado
Llegó el tiempo de las oposiciones y pasó a ser ordenanza en el Registro, ayudante, macero y jefe de equipo. Con el paso de los años, todo ha ido cambiando y ha tenido que adaptarse a los tiempos. "Te obligan a aprender cada día y cada cierto tiempo sientes como si fueras nuevo", comenta. Como macero estuvo trabajando 20 años, en los que ha tenido más de una jornada maratoniana. "Tras actos protocolarios por la noche, como acababan tan tarde, no teníamos tiempo de volver a casa a cambiarnos. Así que muchas noches he dormido en el Salón de Plenos. Si venía alguien, nos avisaba el sereno", explica.

Un Salón de Plenos que se conoce de memoria, tanto su arte como los acontecimientos que allí han pasado. No obstante, ha visto pasar alcaldes, gobernadores civiles y concejales desde los tiempos del Conde de Mayalde. Eso le ha permitido ser un observador privilegiado de la política de la ciudad. "He visto muchas cosas. Debates bonitos y otros no tan bonitos. Hoy en día, ya no hay oradores como los de antes", asegura. Su preferido, José María Álvarez del Manzano, que acababa siempre con un chascarrillo sus intervenciones. "Ha sido para muchos, además, el alcalde con el que se han vivido los mejores años de la vida municipal por su cercanía y su trato personal".

Noches de tensión y velo
Veló 6 días y 6 noches a Enrique Tierno Galván y acompañó la carroza fúnebre. Y asistió a la Corporación en tragedias como el incendio de los Almacenes Arias o en noches de tensión como la del 23-F. Lamenta que se haya trasladado a Cibeles la casa consistorial como tal. "Este edificio -por la Casa de la Villa- es más antiguo y tiene mucha más historia que el Palacio de Correos, y para la mayoría siempre será el verdadero Ayuntamiento de Madrid".

Narra algunos de estos recuerdos a los compañeros, de los que se separa para irse a vivir a Segovia. Como regalo de despedida le han dado un estupendo reloj, una tarjeta y un brindis con sidra y pasteles. "Se va en un momento óptimo y ha servido adecuadamente a los ciudadanos", comenta el secretario. Una opinión en la que coincidían en el último Pleno alcalde y concejales. Concluye: "A primera hora estaba nervioso pero ahora soy más consciente de que he terminado este trabajo".
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