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La próxima campaña

La próxima campaña

jueves 20 de mayo de 2010, 00:00h
Actualizado: 30/05/2010 13:22h
Aunque parezca mentira, estamos a las puertas de otra campaña electoral: las municipales y autonómicas en Madrid serán en mayo del próximo año, lo que significa que a la vuelta del verano, entraremos en ese círculo vicioso en que periodistas y políticos nos retroalimentamos hablando de propuestas, contrapropuestas, hechos y por hacer. Y aunque no es la primera y, espero, no será la última, sí es una campaña en la que la coyuntura económica y política del país va a ser singular.

Son muchos meses los que, por regla general, se emplean en explicar propuestas, desvelar proyectos, preparar programas y realizar promesas. Promesas que cuestan dinero, que es justamente lo que ahora no hay. Tengo curiosidad por ver cómo solucionan ese pequeño escollo los políticos: cómo se las apañan para hacer propuestas atractivas sin que resulten escandalosamente despilfarradoras.

Eso, sin entrar en la campaña en sí: por muy bien que nos vayan las cosas en el terreno económico, y no parece que esas sean las perspectivas, es bastante improbable que en mayo hayamos vuelto a la normalidad. Es decir, las previsiones apuntan a que el paro continuará subiendo aún algo -y nos acercamos peligrosamente a los cinco millones de desempleados-, y en unos meses cientos de miles de funcionarios habrán notado ya en sus salarios la "mordida" del recorte. Mientras, seguramente ellos -funcionarios y parados- y todos los demás seguiremos viendo en diferentes cadenas de televisión reportajes sobre millonarios que viven como tales, en mansiones de precios tan inasumibles desde determinado nivel de salario que, simplemente, prefiero no calcular.

Por eso tengo curiosidad por ver cómo se presenta la campaña, si los políticos vuelven a recurrir a sus gastosos anuncios publicitarios en prensa, radio y televisión, si siguen enviando a los domicilios de los votantes las cartas con las papeletas de votar, si los bancos les repiten los préstamos multimillonarios que de forma habitual -hasta la fecha- les han concedido en estos periodos extraordinarios... O si optan por la austeridad franciscana en la organización de sus actos, mítines y promociones. Veremos: puede que sea la campaña más original que nunca hayamos visto. O la más indignante.
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