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Colgados en Patones

Colgados en Patones

sábado 08 de mayo de 2010, 00:00h
Socavones, piedras sobre la vía, daños en la señalización y, excepcionalmente, riesgos de desprendimiento. Las carreteras de la Comunidad de Madrid han sufrido los rigores de las intensas lluvias como las del resto de España, por ello, la Consejería de Transportes ha intensificado los trabajos de conservación para mantener hoy el mismo nivel de seguridad anterior al invierno.

La estación invernal ha sido dura para las carreteras regionales. Los daños, amén de las grandes vías que soportan mayor volumen de tráfico, los han sufrido especialmente los recorridos que discurren por las vegas y los de la sierra. En estos, tanto las nevadas como las copiosas precipitaciones han hecho que los habituales rigores del invierno acrecienten el desgaste del asfalto.

Como consecuencia, los diez centros de conservación de carreteras de la Comunidad de Madrid han detectado un incremento de los agujeros, del desgaste de los elementos de señalización y protección y de la necesidad de acometer trabajos en los márgenes de las vías.

La más espectacular de estas acciones se ha acometido durante el último mes (del 6 de abril al 6 de mayo) en Patones de Arriba, donde personal especializado de la Consejería de Transportes ha instalado 4.400 metros cuadrados de malla de alambre en una pared vertical con riesgo de desprendimiento.

Peligro: rocas
Hace un mes y medio, los técnicos del departamento que dirige José Ignacio Echeverría detectaron que parte de la masa de piedra situada al pie de la M-912, en un tramo de 150 metros, había perdido estabilidad, por lo que se decidió acometer trabajos preventivos con carácter de urgencia.

En primer lugar, se procedió al desbroce manual de la vegetación existente a lo largo del talud y el saneo de aquellos bloques de piedra que estuvieran sueltos. A continuación, y con los operarios suspendidos sobre la pared vertical, se colocaron dos tipos de dispositivos: por un lado, 4.400 metros cuadrados de malla de alambre, capaz de soportar el peso de 2,5 toneladas, y por otro, 3.200 metros cuadrados de cable de acero. De este modo, en el caso de que se produjera algún desprendimiento de rocas ello no supondría ningún peligro para los usuarios de la vía.

La actuación en Patones de Arriba ha sido una entre las 70 actuaciones en materia de conservación realizadas en el último año por la Consejería en 253 de los 2.600 kilómetros que suman las carreteras de la Comunidad de Madrid. Según la Consejería, el presupuesto dedicado a mantener carreteras, taludes, terraplenes y otros elementos se ha duplicado en los últimos seis años, hasta los 62 millones de euros.

Las carreteras, una prioridad
PSOE e IU han venido reivindicando a la Comunidad de Madrid un mayor esfuerzo en conservación y mantenimiento de las carreteras. En los últimos dos años, y después de poner en marcha las grandes infraestructuras del transporte regional (ampliaciones de Metro, intercambiadores), la Consejería ha decidido dedicar aún más presupuesto a la remodelación de carreteras, la duplicación de calzadas, la creación de variantes, la remodelación de accesos y la eliminación de puntos negros.

Entre estos, sin ir más lejos, están la duplicación de la M-609 entre Colmenar Viejo y Soto del Real, las obras para construir una nueva variante de la M-204 en Villar del Olmo, los trabajos de refuerzo de firme de la carretera M-505 en el término municipal de El Escorial,  la mejora de los accesos a las urbanizaciones La Pizarra y Felipe II en la M-600, la remodelación de la M-124 entre Torrelaguna y La Cabrera o la colocación de guardarraíles seguros en la M-45. En proceso está la nueva adecuación del kilómetro 28 de la M-607, la conocida como ‘curva de la muerte’.

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