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Muchas especies vegetales podrían desplazarse hacia el norte en los próximos años

La Politécnica ha diseñado programas de reforestación a partir del clima

martes 24 de abril de 2007, 00:00h
Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid diseñan programas de reforestación con altas perspectivas de éxito analizando, entre otras cosas, el tiempo atmosférico y los fenómenos meteorológicos.
En ausencia del hombre, el clima y los fenómenos meteorológicos son los factores fundamentales en la distribución de bosques y zonas forestales en el mundo. Desde el Departamento de Silvopascicultura de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de la UPM se ha desarrollado el programa ESTCLIMA, que proporciona información georreferenciada de las principales variables climáticas para todo el territorio peninsular.

En el mismo Departamento y en colaboración con el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), se está desarrollando desde hace más de treinta años una caracterización sistemática de los requerimientos climáticos de cada una de nuestras especies arbóreas. Además, también se investiga la respuesta ecofisiológica de muchas plantas ante eventos meteorológicos y situaciones de estrés.

Estos estudios permiten diseñar programas de reforestación en áreas climáticamente aptas con perspectivas de éxito, contribuyendo a la riqueza forestal del país y al buen estado de nuestras masas arbóreas. Así, la investigación meteorológica y climática contribuye activamente a la conservación de nuestros ecosistemas.

Según el informe sobre Cambio Climático y Biodiversidad entre los cambios esperados para los próximos años se encuentra el desplazamiento de muchas especies vegetales hacia el norte y, probablemente, la variación de su composición. Por ello es importante el estudio de la respuesta de los ecosistemas a los cambios del clima a largo plazo y de la dinámica de los fenómenos meteorológicos.

Pese a lo que pudiera parecer, la mayoría de las actividades humanas siguen manteniendo una estrecha dependencia con el tiempo atmosférico y los fenómenos meteorológicos. Pero hay algo que diferencia netamente a las sociedades actuales de las que nos precedieron: nuestra capacidad, cada vez más poderosa, de predecir el tiempo. Por todo el globo existen decenas de miles de observatorios meteorológicos capaces de efectuar y registrar mediciones meteorológicas (temperatura, lluvia, luz, viento, etc.) que son el soporte básico para confeccionar, al menos a escala local, los llamados mapas del tiempo.

La predicción del tiempo tiene dos vertientes de beneficio claramente diferenciadas. Por un lado, nos permite adoptar medidas de precaución extraordinarias ante el riesgo de eventos climáticos catastróficos. Por otro lado, la predicción meteorológica a medio y largo plazo nos permite planificar numerosas actividades humanas y dosificar la utilización de los recursos como, por ejemplo, el uso del agua y el consumo energético en periodos extremos de frío o calor.

En concreto, la predicción del tiempo tiene un valor extraordinario en las actividades agrarias y forestales. Debido a lo prolongado de la vida de las especies arbóreas, las pequeñas oscilaciones del tiempo atmosférico importan menos que las situaciones promedio, es decir, el análisis del tiempo se convierte en la caracterización del clima.
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