La policía detiene a un falsificador que vendía papeles para extranjeros en el metro
Por MDO/Efe
miércoles 07 de abril de 2010, 00:00h
Actualizado: 08/04/2010 14:51h
La Policía Nacional ha detenido en Madrid a un experimentado falsificador que vendía documentación falsa a inmigrantes "sin papeles". El detenido utilizaba una red social de Internet para captar a sus colaboradores, encargados de buscar a los posibles clientes en la boca del Metro.
Según fuentes de la investigación, el detenido tenía cuenta en la red "Orkut", donde contactaba con los intermediarios que después cerraban el trato directamente con los clientes, la mayoría inmigrantes en situación irregular.
Por cada documentación falsificada que vendía, en su mayoría tarjetas de residencia españolas o cartas de identidad portuguesas e italianas, el intermediario, que captaba a los posibles clientes en el Metro o en zonas de afluencia de población inmigrante, percibía unos 50 euros.
En el registro practicado en su domicilio los agentes han intervenido un ordenador, una impresora multifunción con escáner, un disco duro, un lápiz de memoria y diversos programas de diseño gráfico y de fuentes. La Policía también ha encontrado una plastificadora, una plancha para el reticulado del plástico de la tarjetas de residencia, una prensa manual, láminas de plástico, papel fotográfico y una lámpara de luz ultravioleta, además de cuatro tarjetas de residencia para extranjeros y dos cartas de identidad italianas falsificadas.
La operación ha sido realizada por agentes del Servicio Central de Falsedades Documentales, de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, junto con investigadores de la Unidad contra las Redes de Inmigración Ilegal y Falsificaciones Documentales (UCRIF) de Jefatura Superior de Policía de Madrid.
El ahora detenido logró escapar en septiembre de 2009 de otra operación contra una red de falsificadores que se saldó con cinco personas arrestadas. La clientela de aquella banda eran personas de nacionalidad brasileña que pagaban unos 600 euros por la documentación falsa.
Desde entonces, el jefe de la red cambiaba de domicilio cada semana como medida de seguridad, contactaba con sus colaboradores sólo a través se Internet y utilizaba el transporte público en sus traslados para no ser detectado.