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Mamá, quiero ser ujier

Mamá, quiero ser ujier

lunes 29 de marzo de 2010, 00:00h
Más de 17.000 españoles quieren salir del paro vestidos de uniforme. Son más de 17.000 aspirantes a ocupar las 30 plazas de ujier convocadas para  el Congreso de los Diputados y el Senado. Tal y como anda el mercado laboral, vista la situación de más de cuatro millones de españoles que tienen edad de trabajar, pero que no tienen trabajo, no extraña que haya tanto aspirante a ocupar uno de esos cargos que son para toda la vida, la aspiración soñada de cualquier ciudadano honrado, y además, conocida nuestra afición española a la ostentación humilde, si el trabajo lleva aparejado uniforme con sus galones dorados como complemento, mejor que mejor.

Más de 17.000 españoles quieren ser Antonio Alcántara, el protagonista de la serie “Cuéntame”. Quieren ser ordenanza o ujier con uniforme, que llega un día a ser director general. Quieren ser algo más que mil euristas y los ujieres de las Cortes tienen asegurado un salario mínimo mensual de 1.500 euros, que para sí quisieran en sus trabajos muchos licenciados. Por eso el cargo de ujier de las Cortes envenena los sueños de muchos currantes sin curro. Un sueldo digno asegurado de por vida, derecho a uniforme con galones de oro, y su minuto de gloria en televisión, cuando la figura del ujier cobra protagonismo al fondo de la tribuna donde está interviniendo el político de turno, con rostro circunspecto, postura marcial y cambio oportuno del vaso de agua. Conocerán de cerca a los padres de la Patria y podrán contar a sus nietos que ellos dieron de beber en más de una ocasión al presidente del gobierno cuando se le secaba la garganta en una intervención parlamentaria, y al jefe de la oposición, cuando se dejaba la vida y la voz en un discurso a hemiciclo abierto.

Más de 17.000 españoles optan a una de esas 30 plazas de ujier en los pasillos, en los hemiciclos, en los recovecos donde pululan a diario los padres de la Patria. Ujieres de la Cámara Alta o Baja, pero al fin y al cabo, de la Cámara, que es como el paraíso institucional de los ujieres de toda la administración pública, con su uniforme bien planchado, sus brillantes hombreras y puños y su aire marcial, caminado por el salón de los Pasos Perdidos, cruzándose con sus señorías, haciendo gala de la discreción en conversaciones de inevitable escucha. Son como los asistentes de los padres de la Patria, incluso habrá más de un aspirante que tenga más estudios, más preparación, más cultura, que algunas de sus señorías, pero ellos permanecerán siempre, mientras que los políticos pasan. Más de 17.000 españoles sueñan con ser Antonio Alcántara.

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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