Te quiero, eres perfecto: un divertido juguete
sábado 06 de marzo de 2010, 00:00h
Actualizado: 15/03/2010 09:08h
Hace ya diez años se estrenó en el teatro Marquina un musical de bolsillo procedente del Off-Broadway: ¡Te quiere, eres perfecto… ya te cambiaré! Estuvo casi un año en cartel. Ahora vuelve, en una producción mucho más modesta, al teatro Alfil aunque manteniendo su capacidad para hacer reír.
El Alfil fue en los años setenta un teatro en el que se pudieron ver alguna excelentes producciones vanguardistas gracias a las compañía Morgan a su director, Ángel García Moreno. Ahora es una sala con público fiel gracias a que se ha convertido en una factoría de humor. ¡Te quiero, eres perfecto…!, encaja perfectamente en su filosofía.
DiPietro y Roberts, los autores de letra y música, crearon 17 escenas breves con las relaciones hombre-mujer como eje. Encuentros y desencuentros, amores y peleas, fantasías y cruda realidad. Cada una de las escenas tiene su canción alusiva y todo el conjunto funciona a la perfección. Tela-Katola, la compañía que lo pone en pie, cuenta con cuatro actores y dos excelentes músicos: el pianista Enrique Poves y la violinista Paloma de Juan. Ambos participan activamente en la representación. Los seis se esfuerzan en la enloquecida transformación de múltiples personajes. Pero como la propuesta escénica es muy elemental, lo hacen con eficacia, así como cantar y dar uno pasos de baile.
Hay momentos especialmente acertados, como el velatorio, la visita a los padres primerizos o el sexo en el matrimonio. Da gusto comprobar cómo el público entra en el juego teatral desde el prólogo y ríe con todas las situaciones. Al final su recompensa es entusiasta. Y sale del teatro con la idea de que, como dice el refrán español: Ni contigo, ni sin ti, tienen mis males remedio. Los humanos estamos abocados a vivir en pareja –aquí se habla sólo de hombre y mujer- por mucho que choquemos desde los primeros encuentros.
El montaje tiene previsto un pronto final, pero tengo la impresión que podría permanecer mucho más tiempo a la vista de la repuesta del público que, seguramente, pondrá en marcha el boca-oreja para recomendar una visita al Alfil.