La aclaración sobre “el hijoputa”
viernes 05 de febrero de 2010, 00:00h
Actualizado: 08/02/2010 11:33h
Les puedo asegurar que me había hecho el firme propósito de no decir ni una palabra sobre el “hijoputa” de Esperanza Aguirre. Creo que la expresión califica a quién la ha dicho por sí misma y no merece comentarios. Desde luego, mucho más preocupante me parecía la soltura con la que hablaba de poner y quitar a unos y otros a capricho en puestos de gran relevancia para la economía y las instituciones de la Comunidad Autónoma. Pero por no comentar la mencionada ordinariez había decidido callarme también ese asunto.
Pero resulta que anoche se me ocurre mirar los digitales y me encuentro con la noticia de que, según parece, doña Esperanza Aguirre ha enviado una carta a Fernando Serrano, ex presidente de la Comisión de Control de la Caja de Madrid, disculpándose por haberle llamado “hijoputa”. Parece ser que además, la Señora Aguirre, ha dicho a los periodistas en los pasillos de la Asamblea, en tono de disculpa por el improperio, que le llamó así porque no se acordaba de su nombre, ¡pero eso si! Ella está convencida de que tanto él como su madre son unos santos.
No se si ustedes han conocido todos los términos de la noticia. Porque les puedo asegurar que mientras escribo estas líneas la releo una y otra vez y no puedo creer lo que dicen esas palabras. Resulta que Esperanza Aguirre decide cargar el muerto de su mala educación a un “hombre de paja”, de quién seguro conoce que no va a decir una palabra, pero no le basta con endosarle “el muerto” sino que le humilla y, con su desparpajo habitual, alude a la decencia de su madre. ¡Hasta donde vamos a llegar! ¡Esto es posible! ¡De verdad todo va a quedar como si nada hubiera pasado!
Me parece mal la expresión inicial, pero incluso puedo disculparla porque fue tomada de una conversación privada. Ahora bien, que ante el lío que se ha armado la Sra. Aguirre salga con esta burda treta calumniosa y vejatoria, es para recomendarle que pida el ingreso en un colegio de primaria. Y puesto que seguro de niña fue a un centro privado y hemos tenido la oportunidad de comprobar el poco resultado que ha dado, mejor que se matricule en uno público donde encontrará grandes profesionales impartiendo Enseñanza para la Ciudadanía que le podrán enseñar urbanidad y buenas maneras.
A los ciudadanos que han conocido la noticia tan sólo les pido que reflexionen sobre en las manos en las que está la Comunidad de Madrid. Que vayan más allá del “chascarrillo”, y no toleren que una persona que representa a todos los madrileños y debería dar ejemplo para la educación de sus hijos se comporte de esa manera.
Elviro Aranda Álvarez
Diputado Nacional del Grupo Socialista