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Una cochera del siglo XXI

Una cochera del siglo XXI

sábado 19 de diciembre de 2009, 00:00h
Los nuevos centros de operaciones de la EMT, como el de Carabanchel o el que se está construyendo en Sanchinarro, se diseñaron con el objetivo de minimizar su impacto medioambiental. Placas solares, agua reciclada, galerías de suministros y contenedores estancos para los líquidos peligrosos ayudan a respetar el entorno.
Al igual que las cocheras de autobuses han pasado a denominarse oficialmente centros de operaciones para reflejar que hoy en día son mucho más que un lugar donde se aparcan los autobuses, las nuevas infraestructuras también se adaptan a los requisitos medioambientales más exigentes. Así será la que se construye en Sanchinarro, pero también la de Caranbanchel, inaugurada en 2006.

Para evitar situaciones como la de las antiguas cocheras de Buenavista, que operaban desde los años 50 y cuyos suelos tuvieron que ser descontaminados por la acumulación de hidrocarburos, en la actualidad los nuevos centros prevén mecanismos para evitar filtraciones. Así, en Carabanchel existen cubetos estancos donde se almacenan los tanques de aceites, anticongelantes y combustibles, con el fin de que puedan controlar posibles escapes. 

"En cualquier otro sitio lo habitual es que estén en contacto con el suelo y siempre ocurren fugas por mucho que se controle. Aquí cualquier escape estaría controlado", explica el gerente del centro de operaciones, Víctor Manuel Rodríguez.

Estos líquidos peligrosos, así como otros hasta nueve, se distribuyen con bombas de impulsión neumática a través de una galería de conductos, por donde circulan también los líquidos usados. Con este sistema también se procura evitar que haya pérdidas en la manipulación de estos productos.

Otra de las medidas fundamentales para conseguir una gestión sostenible en un centro donde pueden llegar a lavarse cada día los 436 autobuses que alberga es el ahorro de agua. Para ello, en la planta baja se instaló una estación depuradora, sin la que la EMT utilizaría 20 veces más de recursos hídricos, según los datos aportados por el gerente.

Además, se decidió utilizar la cubierta de los edificios para instalar placas solares, con las que aparte de suministrar agua caliente, se crea electricidad renovable que va a la red. Todo ello ha hecho que este depósito, en el que 'duermen' vehículos de biodiésel, bioetanol y eléctricos, sea el primero de la EMT en obtener la certificación EMAS, que acredita una gestión medioambientalmente sostenible.
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