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Antonio Morales, catedrático emérito de Historia en la Universidad Carlos III

'Hay nacionalismos de izquierdas'

"Hay nacionalismos de izquierdas"

viernes 25 de diciembre de 2009, 00:00h
Después de darse cuenta del profundo vacío historiográfico que existe sobre la nación y el nacionalismo español, él y el equipo que coordina  han decidido a aportar luz a esta cuestión. Antonio Morales ha iniciado una investigación que le mantendrá ocupado durante cuatro años para hacer la historia de la nación española y de los nacionalismos españoles, desde sus orígenes hasta la actualidad.
Con el objetivo meridiano de hacer la historia de la nación española y del nacionalismo español, el equipo de investigadores, que coordina el catedrático de Historia  Antonio Morales, ha esbozado el primero de los borradores sobre su proyecto “Nación y nacionalismo español”. Un tema, que a pesar de estar siempre de actualidad, no ha sido tratado en toda su amplitud. Ahora, el debate sobre el nacionalismo español salta desde los medios de comunicación, la sociedad y  la clase política al campo académico. Hasta el año pasado, cuando se comenzó a recabar los primeros datos sobre este proyecto, no se había estudiado el nacionalismo español en profundidad. “Existía un vacío historiográfico, hasta el punto que los nacionalismos periféricos han sido objeto de estudio en más ocasiones que el propio nacionalismo español”, aclara a modo de introducción Antonio Morales.

Y para hacer la historia de la nación española, Antonio Morales se remonta hasta sus orígenes en el siglo XVIII para asegurar que fue en ese momento histórico, cuando se configuró plenamente la nación española: “El 2 de mayo de 1808 no se puede entender sin una nación constituida plenamente ya que fue la nación la que se levanta por medio de las Cortes y se constituye un estado liberal”. La investigación se encuentra en una fase incipiente. El proyecto arrancó en el 2008 y se prolongará durante cuatro años hasta que en el 2012, se publique un libro con el trabajo  de los 40 investigadores, que completan el equipo de este proyecto.

En una aproximación a las ideas que maneja Antonio Morales, el historiador califica el sentimiento de nación del “españolito de a pie” como natural: “Es un sentimiento que aflora en momentos varios como por ejemplo, la consecución de la Eurocopa. Tras ese triunfo, se exhibió un sentimiento nacional, que está muy extendido; es lo que se llama nacionalismo  banal pero en esos momentos se refleja un sentimiento de nación. Una expresión de españolidad que no se puede vincular exclusivamente con los valores de la derecha política”. Es el momento en el que nuestro interlocutor nos acerca a otro de los objetivos de su proyecto, el de desmentir la asociación que algunos han establecido entre el sentimiento de nación y la derecha política. “Esta vinculación con la derecha nace en los medios cultos o políticos y surge de manera inadecuada, porque toda la tradición de liberalismo y de izquierdas ha sido la de la vinculación con la nación española: como lo vemos en los ilustrados, los demócratas, los republicanos hasta el franquismo”, explica Antonio Morales, que una vez llegada a la etapa histórica que se instauró en España en 1939, hace un alto para profundizar en sus reflexiones. “La manera en la que se entendía la nación española durante el franquismo fue una concepción de España muy reducida, sesgada, conservadora por lo que contribuyó a que la idea de España se asocie con la derecha”, detalla Morales que, continuando con su exposición, nos recuerda que “la tradición de la izquierda ha sido la de tener fuertes lazos con la nación española y la idea de España, incluido el movimiento obrero”. Según el catedrático, este tipo de asociaciones “ha nacido en medios cultos y no responde a las tradiciones españolas”. Para zanjar la conversación sobre cómo afectó al concepto de nacionalismo español la etapa franquista, el profesor Antonio Morales intensifica su discurso con un argumento enérgico: “El franquismo tuvo una idea de España que no respondía la tradición liberal de este país. Ahora invocar la dictadura ya no tiene sentido”.

Teniendo en cuenta que la nación de los ciudadanos es el presupuesto de esta investigación, seguimos al hilo la historia de los nacionalismos. Ahora, nos ocupa el nacimiento de los nacionalismos periféricos, que se produjo a finales del siglo XIX. Para estos nacionalismos, el estado es España pero la nación será Cataluña, Galicia o el País Vasco. Estos movimientos políticos adquieren poca relevancia al principio, y no será hasta los años 20 y 30 cuando resurjan con más presencia en la vida pública española.

El desafío de los nacionalismos periféricos a la nación española adquiere plena gravedad durante el Franquismo y la Transición, años en los que los nacionalismos recobran la fuerza que demuestran hoy en día. Profundizando en la cuestión de los nacionalismos periféricos, el catedrático Morales entiende que “casi todos los nacionalismos aceptan a España como nación, todos menos uno: el País Vasco, que es claramente independentista. Ni el nacionalismo gallego, ni el catalán hablan de independencia,  el vasco sí”, asevera este catedrático especializado en nacionalismos. A la pregunta de en qué zona en la que se dé algún nacionalismo se ha desarrollado más el sentimiento nacional, Antonio Morales apunta directamente a Cataluña y rescata el concepto de catalanidad. “La catalanidad es transversal, afecta a la mayor parte de los catalanes. El nacionalismo no marca a la mayor parte de los catalanes, mientras que la catalanidad sí. Los catalanes tienen una lengua relacionada con el español, una historia, una cultura que mantiene puntos en común con la española”. El nacionalismo catalán no nace con ansias de independentismo: “En líneas generales, el nacionalismo catalán no ha sido independentista”. Desde el punto de vista de Morales, el nacionalismo catalán es el más potente de todos los que existen en España y en su alocución, una acotación: “No debemos confundir Cataluña con el nacionalismo catalán”. Son muchos los intereses que subyacen de los nacionalismos. Morales los destapa: “Los nacionalismos crean redes clientelares, como partidos políticos, cargos de alta responsabilidad que dan poder pero también pueden suponer un peligro extremo porque aprovechan los recursos de la nación española para nacionalizar su territorio por medio de la educación”, detalla Morales, que no se aventura a adelantar lo que representarán los nacionalismos para España en el futuro. “No se puede saber, lo único que conocemos es que en esos territorios hay un fuerte sentimiento español. Es lo que llamamos un doble sentimiento de español y catalán, que es muy frecuente en esas regiones”, explica el coordinador de la investigación que da un paso más: “A los partidos políticos nacionales habría que exigirles un esfuerzo más para contrarrestar esta construcción nacional de estos territorios, en donde se plantea un enemigo claro llamo España”, aconseja el catedrático. “Los políticos deben asumir un esfuerzo porque las naciones van surgiendo pero también pueden desaparecer. La nación no es una realidad eterna. Por lo que todos tenemos que esforzarnos por tener una idea de España, que en estos momentos es la idea más liberal y democrática en sintonía con nuestra tradición”.

Cuando se saca a relucir la cuestión patriótica, son muchos los que miran hacia Estados Unidos y su manera de sentir la nación. Habría que remontarse hasta el final de la guerra de Secesión para comprender las raíces que inspiran al patriotismo americano. Antonio Morales define a Estados Unidos como “un país profundamente democrático” lo que está directamente relacionado con la idea de nación, que  es un concepto “liberal y democrático”. “Desde el fin de la guerra de Secesión, esta idea de patriotismo vinculado con el de la nación no plantea ningún problema”, sugiere el historiador, que sostiene que “Estados Unidos es una gran país porque cree en la nación”. ¿Y España cree en la nación?, surge la cuestión:“El sentimiento mayoritario es que sí creen. De manera natural, cuando surge algún momento determinado se percibe esa idea, que en la nación está arraigada. Yo creo que en el fondo, sí”, aseguró.

Es este un proyecto aglutinador, creado para hacer la historia de la nación española y del nacionalismo español, por eso, cuenta con 40 investigadores pertenecientes a todos los sectores de la sociedad y del arco político. Además Antonio Morales, también trabajan en este proyecto Juan Pablo Fusi, uno de los  historiadores más importante de la actualidad, Andrés de Blas, politólogo, Jon Juaristi, ex director de la Biblioteca Nacional -llegó a pertenecer a ETA a los 16 años, al Partido Comunista, al Euskadiko Ezkerra, al PSOE-PSE y ahora vinculado al PP-, Fernando García de Cortázar, ganador del Premio Nacional de Historia en el 2008, Santos Juliá también ganador del Premio Nacional de Historia, y así hasta completar la lista de cuarenta colaboradores que están dispuestos a dejar a un lado sus ideas políticas para hacer historia. “Es un proyecto intelectual, en el que los investigadores son personas competentes y moderadas”, avanza Morales. ¿Se puede separar la historia de la política? “Hay que hacer un esfuerzo para separarlas”, concluye el coordinador de este proyecto Antonio Morales. El resultado será simplemente la historia de la nación española y del nacionalismo español.
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