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La historia del verano

La historia del verano

Por Rafael Martínez-Simancas
lunes 24 de agosto de 2009, 00:00h
Si dejamos a un lado las cuitas de los políticos que este año no se han cansado de gruñir, ni en vacaciones, para ofrecer la idea de un trabajo continuo cuando más bien parecen vecinos mal avenidos por una derrama extraordinaria del ascensor… la gran historia del verano se ha producido lejos de aquí. Es fácil de contar, pero luego hay que hacerle la “autopsia”, (literal).
 
Un hombre sale de un hotel, en San Diego, el 13 de agosto con una maleta y le graban las cámaras de seguridad. Hasta ahí normal porque la gente que sale y entra de un hotel, suele hacerlo con maletas: aquí y en San Diego, hoy y el 13 de agosto. Pero según la policía en esa maleta llevaba descuartizada a su mujer, una ex “conejita” del Play Boy a la que le había arrancado los dientes y después cortado los dedos de manos y pies. Su idea era no dejar huellas. Y. tal vez, como no encontró otro sitio mejor, introdujo a la finada en la maleta que posteriormente dejaría en la basura.

La policía, que no es tonta, al no poder tomar las huellas dactilares al cadáver lo que hizo fue analizar las prótesis mamarias. De la atenta observación de una teta se obtienen grandes beneficios. Y así fueron capaces de encontrar el número de serie y éste les llevó a su legítima propietaria que era Jasmine Fiore.

Luego, la policía se lanzó a la persecución del hombre de la maleta que era su marido (un millonario excéntrico; tan excéntrico que participó en un programa de televisión en el que una chica buscaba a un marido rico, ¡estando él casado con la conejita!). Pero ya se sabe cómo son de raros los millonarios y las relaciones que mantienen con las conejitas. La historia acaba cuando este hombre ha aparecido ahorcado en un motel de Hope, al oeete del Canadá. Conclusión: o a esa familia le ha mirado un tuerto o él era el responsable del “conejicidio” y posterior suicidio.

La noticia tiene varias lecturas: la primera que si ves a un rico con una maleta pesada es posible que haya descuartizado a alguien, la segunda es que el código de barras de una prótesis mamaria puede acabar con el mito del crimen perfecto, la tercera es que los asesinos viajan mucho puesto que lo de Jasmine se cometió en California y Hope está en Canadá. Y, por último, que cuando uno es recepcionista de un motel de Hope lo que debe preguntar al cliente es: ¿Habitación para suicidas o para no suicidas?, y a continuación darle las llaves sin hacer otras preguntas.

correo@rafaelmartinezsimancas.com
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