viernes 07 de agosto de 2009, 00:00h
Actualizado: 17/08/2009 11:50h
Los chicos del PP destinatarios de las propinas de la trama corrupta de Correa pretenden, ahora, decir a los valencianos quien puede representarles.
Se les ha ocurrido examinar los conocimientos sobre tradiciones, lenguaje, cultura fallera y otros ritos típicos de la pequeña y querida Comunidad Valenciana a la Secretaria de Organización del PSOE.
La intención no es sólo menoscabar a Leire Pajin. Desvela también la estrategia del PP de promover un tribalismo valenciano y su vocación de catequizar convirtiéndose en los definidores de la identidad de los individuos y grupos que conforman ese trocito de España que asoma al Mediterráneo.
Al PP la riada de corrupciones internas les tiene tan desquiciados que sus desbarres estratégicos les quita la careta para asomar su aspiración de instaurar una sociedad excluyente y de economía correosa.
Esta propuesta del PP, llanamente, se llama “fascistada” y pone los pelos de punta ya que apunta claramente a ese deseo contenido de la derecha de reclamar la pureza de sangre y el elitismo racial.
Ni los más añejos nacionalismos de la península se habían atrevido a tanto. Quizás Arzallus en sus estertores políticos lanzó alguna bala de tan grueso calibre, pero por aquel entonces el umbral de tolerancia ante ese tipo de munición política era muy bajo ya que sabíamos las consecuencias fatales a que han llevado esos alegatos. Hoy la principal preocupación es ver como en Valencia la filosofía de la traca, que pretende instaurar el PP, desactiva la capacidad de reacción social ante amenazas tan directas y severas contra la democracia.
Ángeles Álvarez.
Portavoz adjunta del grupo municipal socialista de Madrid.