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Corrupción política en Madrid

Corrupción política en Madrid

jueves 30 de julio de 2009, 00:00h
Actualizado: 05/08/2009 12:13h
Lo más preocupante cuando la corrupción y la desintegración moral se infecta en un amplio sector de la clase política de una sociedad no es la gravedad de ese hecho, es que la sociedad misma se acostumbre a ello.

Pronto nos olvidamos los madrileños del 10 de junio de 2003, cuando en sesión de investidura de un gobierno de izquierdas en Madrid, la actuación de los tránsfugas Tamayo y Sáez impidieron que la voluntad mayoritaria de los ciudadanos gobernara la Comunidad Autónoma. Fue un hecho de involución de la voluntad democrática y pisoteo de las instituciones que la sustentan. Aunque aún no se sabe todo lo que pasó en aquellos días, está claro que hubo fuertes intereses económicos por medio. Y lo que es más importante, complicidades desde distintos sectores acomodados de las “sociedad fina y adinerada” que no estaban dispuestos a que se cerrarse antes de tiempo el reparto de la inmensa tarta inmobiliaria que Madrid representaba en esos años.

A partir de ahí se conformó una forma de ver la política donde todo es posible si se tiene poder y dinero: doblar el brazo a los sindicatos que protestan por la privatización de los servicios públicos mediante videos trucados, recopilar información privada de los supuestos adversarios para su uso a conveniencia, debilitar la institución parlamentaria para que su acción de control del Ejecutivo sea una mera caricatura, segar los retoños de oposición política antes de que nazca con la instrumentalización mediática.

 En definitiva, aquellos acontecimientos sirvieron para convencer a muchos que la voluntad democrática puede cambiarse si no es favorable a los intereses del poderoso. Y claro, aquellos “lodos traen estos polvos”: espionaje, municipios sangrados por la corrupción, Consejo de Gobierno con Consejeros que se espían unos a los otros, parlamentarios regionales dimitidos, alcaldes cesados, concejales que acusan de delitos a Consejeros del Gobierno de su mismo partido. ¡Y sin embargo, la sociedad ni se inmuta! Parece como si esa situación de corrupción generalizada estuviese pasando en otro planeta.

¿Quién es responsable de todo aquello y por extensión de todo lo que está sucediendo ahora? Pues no sólo los que perpetraron el vil acto, sino muchos otros que lo patrocinaron y otros muchos que han jugado a echarle tierra encima durante estos años. Unos se han enriquecido, otros han sentido el poder hasta tal extremo que se sienten intocables y otros piensan que aquello es “agua pasada” que no tiene ningún efecto en la situación política actual. ¡Pero se equivocan! Aquellos hechos han marcado la política madrileña y mientras no seamos capaces de limpiar aquella mancha la “oscuridad”, el autoritarismo y la antidemocracia seguirán campando a sus anchas en Madrid. Y lo que es peor, provocando un constante desarraigo entre los ciudadanos y la política que la ven como el mundo de la corrupción y los intereses personales.

Elviro Aranda Álvarez.
Diputado Nacional.
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