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El orgullo de los vecinos de Chueca

El orgullo de los vecinos de Chueca

lunes 06 de julio de 2009, 00:00h
Los gays y lesbianas tienen todo el derecho a desnudar o a vestir de cueros su orgullo y pasearlo en carrozas por las calles de Madrid. A ellos les ampara el derecho constitucional a formar grupo y exteriorizar de forma carnavalesca el orgullo reprimido durante muchas décadas. Fueron perseguidos, reprimidos y represaliados al amparo de una ley que se llamaba de vagos y maleantes, que hizo que muchos de ellos acabaran con su orgullo entre rejas, y todavía hay países, algunos de ellos admirados por la izquierda, donde el orgullo lo curan con prisión.

En España pasaron los largos años de la represión contra los homosexuales y ahora expresan cada año su orgullo en una fiesta que tiene de todo: desde frenesí desbordado, lentejuelas voladoras, plumas de colores, cueros apretados y cuerpos tuneados, hasta desmanes un tanto obscenos por parte de unos cuantos, demostración pública de que este colectivo cuando besa, es que besa de verdad, y a ninguno le incomoda no hacerlo en la intimidad. Hay una parte de ese colectivo que no está de acuerdo con esta forma ostentosa, a veces frívola, de mostrar el orgullo que se ha sacado del armario, y piensa que la normalización empieza por hacer normal lo que la sociedad ya ha asumido con normalidad.

Independientemente de estas consideraciones, los gays y lesbianas tienen derecho a manifestar su orgullo en la calle con una fiesta ruidosa e interminable, como los vecinos del barrio de Chueca tienen derecho a que su orgullo descanse, a no sufrir los efectos de la algarabía rosa. Los vecinos tienen derecho a ser respetados por los demás, aunque ellos no formen parte de un colectivo que puede hacer en calle lo que le venga en gana, al que su Ayuntamiento, señor alcalde, ha dado todo tipo de permisos, autorizaciones y bendiciones para que por unos días y unas noches invadan una parte de la ciudad, quiebren la calma nocturna, violen el sueño de los vecinos y dejen las calles convertidas en un vertedero. Un permiso que usted no concedió el pasado mes de octubre a la Asociación Unidos por la Vida para realizar un acto público en las inmediaciones de la Vaguada, alegando que “las aceras son zonas, que por su calificación, son bienes de dominio y uso público para el tránsito de los viandantes”. ¿Es que en el barrio de Chueca no hay aceras? ¿Ni en la calle de Alcalá, Gran Vía y Plaza de España, por donde discurrió el desfile carnavalesco gay? Aquí parece que continúa el derecho de pernada paras unos y la privación para otros. Privación del derecho al descanso, a la movilidad. La fiesta de unos, la algarabía, el alcohol y otras cosas no puede ser arma arrojadiza contra otros. Los vecinos de Chueca no quieren que les sigan dando... la lata de esa forma tan agresiva contra el descanso

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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