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Un siglo 'fabricando' trabajadores

Un siglo 'fabricando' trabajadores

Por Celia G. Naranjo
martes 19 de mayo de 2009, 00:00h
Los Salesianos de Atocha llevan desde 1901 ayudando a los jóvenes madrileños a ganarse la vida a través de los oficios. Madridiario ha dado un paseo por los talleres laborales del centro, que un siglo después siguen  funcionando a pleno rendimiento.
Con solo un año de andadura, los Salesianos de Atocha se dieron cuenta de que no solo de educación reglada vivían los jóvenes madrileños. Así que en 1902 pusieron manos a la obra a aquellos alumnos que querían oficio y beneficio, más que libros. Surgieron así los talleres de ebanistería, sastrería, forja y zapatería, que formaron a decenas de profesionales madrileños de principios del siglo XX.

Con el tiempo, la sociedad fue cambiando; las maneras de ganarse la vida, también. En los edificios que hoy forman el complejo educativo de Atocha se han formado tipógrafos, electricistas, mecánicos, carpinteros y un sinfín de gremios más, con permiso de la Guerra Civil, que convirtió una de las naves en una fábrica de armas durante la contienda. Pero todo volvió a su cauce. El proyecto siguió funcionando y adaptándose a los nuevos tiempos. Y hasta hoy.

Así, aparte del colegio concertado, los Salesianos ofertan en nuestros días toda una gama de cursos para los jóvenes que desean orientar su vida profesional por derroteros no universitarios.

Los alumnos que hoy asisten al taller de paneles solares, al de electricidad o al de diseño gráfico han tomado el relevo de sus antecesores zapateros y sastres. "La clave", explica Luis Alberto Guijarro, director de los Salesianos de Atocha, "consiste en adaptarnos a los nuevos tiempos y ofrecer formación en aquellas profesiones que demanda el mercado".

Precisamente, una de las áreas profesionales que están aguantando mejor la crisis económica es la que tiene que ver con el medio ambiente y las energías renovables. Los alumnos que asisten al taller de paneles solares tienen esperanzas de encontrar un empleo una vez que el curso termine.

Entre ellos hay jóvenes que nunca han trabajado, pero también parados de larga duración, mayores de 45 años o jóvenes dependientes de la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), dependiente de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior.

De esta forma, aquí se brindan oportunidades a algunos colectivos con especiales dificultades. En los Salesianos se han formado mujeres víctimas de malos tratos o jóvenes con problemas de absentismo y desfases curriculares, para los que aquí se imparten clases de refuerzo en aulas de compensación educativa.

En total, pasan por sus aulas cerca de 500 alumnos de formación ocupacional, 250 de programas experimentales de empleo y otros mil para recibir orientación laboral.
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