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Cogida grave de Gimeno Mora y oficio de Tendero

Cogida grave de Gimeno Mora y oficio de Tendero

Por Emilio Martínez / DC
lunes 11 de mayo de 2009, 00:00h
Actualizado: 12/05/2009 20:58h
Un espectacular y dramática cogida grave del subalterno Gimeno Mora fue la cruz de una tarde en la que Miguel Tendero, en su despedida de novillero, aportó oficio, seriedad y gusto, aunque marró a espadas y no cortó trofeos. Lo intentaron con poca fortuna Javier Cortés y José Manuel Más, todos ante una novillada desigual de Montealto y muy inferior en juego a la de 2008.
Una espectacular y dramática cogida de ese buen subalterno que es Gimeno Mora, tras colocar un par de banderillas al segundo de la tarde, nos oprimió el corazón a los espectadores. Porque el burel lo empitonó por el pecho, lo zarandeó como un pelele y le siguió dando leña en el suelo. El subalterno quedó inconsciente y el temor a algo muy grave se extendió por los tendidos.

No fue así, dentro de la desgracia, pues Gimeno, con el muslo izquierdo 'partío' en dos no tiene afectado ningún órgano vital, aunque la fractura de clavícula le tendrá en el paro bastantes semanas. A ese marrajo, que le corneó y que fue desarrollando sentido y peligro le aplicó Miguel Tendero oficio y torería.

Con la flámula por los suelos, látigo y caricia a la vez, fue sometiéndole de principio para después, sobre la base de la firmeza, el mando y el derroche de testosterona, extraerle series de mucho mérito por ambos pitones. Pero el albaceteño no traía la navaja afilada y todo quedó en ovación.

No obstante, demostró estar más que sobrado ya de novillero en esta su despedida de la categoría. Porque en el codicioso quinto, que fue al caballo con alegría tres veces, aunque luego se paró, lo que aportó el coletudo fue su calidad muletera, en base al temple y la ligazón, pues los redondos, naturales, los de pecho y los adornos afloraron en un rodalico lo poco que duró la embestida del bicho.

Fallos con la 'faca'
Quizás pecara de metraje en demasía la faena y un punto de encimismo, lo que enfrió algo los ánimos, que no los méritos, pero Tendero habría echado una oreja de despedida en el esportón de no haber marrado de nuevo con la faca, léase el estoque.

Más verde anda Javier Cortés, como es lógico, por su menor experiencia, razón por la cual anduvo desbordado con el tercero, rebrincado y de similar catadura al anterior, y con el que no pasó de voluntarioso. El último, ya noblote, se fue viniendo abajo como la faena de Cortés, pese a que dejó algunas cortas series ortodoxas.

No tuvo su tarde el ya muy placeado José Manuel Más, que con el lote más propicio, dentro de un encierro que defraudó comparándolo con el gran juego de 2008, ofreció demasiada vulgaridad y mezcolanza de estimables pases sueltos, pocos, y enganchones, muchos.
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