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Niños y circulación vial

Niños y circulación vial

martes 20 de marzo de 2007, 00:00h

Tristemente, los niños acostumbran a ser las víctimas pasivas de los accidentes de tráfico.De cada veintidós fallecidos por accidente de tráfico, uno es menor de catorce años, si tenemos en cuenta el número de heridos, la proporción se eleva. Con este dato podemos valorar el alcance del problema que se tiñe con la gravedad de los accidentes del transporte escolar.

Hay grupos de riesgo como los niños de cinco a ocho años, más si son varones, hiperkinéticos y con déficit atencional y conductas que propician el peligro como los niños que van por la calzada en bicicleta (además sin casco) o en monopatín (a veces agarrados a vehículos). La situación de mayor riesgo es atravesar una vía, lo que se incrementa si no existen intersecciones hasta el 53 por 100 de los accidentes.

Los niños poseen escasa capacidad de atención mantenida, son impulsivos, fallan en el autocontrol, relativizan el riesgo, no anticipan las consecuencias de sus actos, pero es que además su estatura es corta, lo que limita su capacidad visual y la posibilidad de ser visto por los conductores, su centro de gravedad es alto por lo que pueden caer con facilidad, su desarrollo audio y visomotor no está concluido con las consecuentes apreciaciones erróneas y en el caso de los más pequeños no tienen perfectamente integrado su esquema corporal, ni la proporción de las medidas, distancias...

Por tanto tenemos que prevenir, concienciando al automovilista de que no se transforme en un depredador de viandantes, entre otras cosas porque él es también peatón, junto a esta proyección cognitiva no está de más el miedo a la sanción, todos hemos visto formas de conducir violentas, cuya reiteración debe desautorizar a quien va al volante para asumir tal responsabilidad. La Administración debe desincentivar la urgencia como forma de conducir-se, pongamos como ejemplo a los obligados repartidores de pizzas (y los juegos simuladores que los imitan).

Cabe la utilización de los medios de comunicación para mediante campañas específicas formar a los más pequeños y concienciar a los adultos. Pero no se olvide que los niños aprenden de forma vicaria, el ejemplo de los padres es fundamental, los tutores han de mostrarse como peatones prudentes y conductores solidarios.

En ese objetivo de educación a los niños, para que se autodefiendan en el tráfico, para que interioricen que las normas se han de respetar, juega un papel fundamental la escuela, la Ley Orgánica de Educación 2/2006, de 3 de mayo, dice específicamente que la educación primaria contribuirá a desarrollar en los niños y niñas las capacidades que les permitan fomentar la educación vial y actitudes de respeto que incidan en la prevención de los accidentes de tráfico.e e Educación
Se impone proteger los cruces en zonas escolares, vallar aceras para que los niños que juegan al escondite no irrumpan en la calzada, retirar objetos que dificulten la visibilidad, instalar semáforos, que den tiempo a cruzar, allí donde sea inviable la presencia de agentes de tráfico.

Hay que vigilar los pasos de cebra, velar por el derecho de preferencia del peatón (muchas veces niños). Concienciar a las madres, para que no crucen con el cochecito del bebé por detrás de un vehículo que maniobra. Y aseverar que a ciertas edades es obligatorio que los niños vayan acompañados por adultos, destaquemos la gran labor de abuelos y abuelas.

Lo sabemos, los niños deben viajar en los asientos traseros, en asientos homologados  y con el cinturón de seguridad abrochado, lo contrario debe ser denunciado por quien se sienta ciudadano, como cuando ante nuestros ojos pasa un niño agarrado al manillar de una motocicleta que conduce su padre.

En las zonas rurales, deben utilizarse retroreflectantes en carteras y ropa. Hemos de conseguir que nuestros niños caminen sin riesgos, y ganemos espacios seguros para el juego infantil, en zonas de esparcimiento de donde no pueda escapar el balón.

Javier Urra
Psicólogo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Patrono de UNICEF.

 

 

 

 

 

Javier Urra

Primer Defensor del Menor

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