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Las pasiones que no se ven

Las pasiones que no se ven

sábado 11 de abril de 2009, 00:00h
Muchos padecen y no son objeto de atención por parte de nadie, en tiempos en los que la única Pasión es la de Jesucristo. Entre éstos, los que sienten física y corporalmente un daño, dolor, enfermedad, pena o castigo; también los que soportan  agravios, injurias o pesares. Los primeros, los que hasta en Semana Santa pasan más de lo escrito, no consiguen convertirse en protagonistas de nada, más que de la atención de las personas más sensibles a su dolor y asequibles para el dañado.

Los gobernantes y las iglesias, más atentos a sus propios ritos e intereses, olvidan que la Sanidad Pública, responsable de nuestra Salud, deja en la estancada a muchos ciudadanos pendientes de paliar su dolor con la necesaria intervención quirúrgica que nunca llega porque la burocracia y los burócratas encantados con los datos que ellos mismos manejan, despachan sus exigencias con el clásico “vuelva usted mañana”.

Ya se sabe, en épocas vacacionales, la atención a los problemas de los vecinos se ralentiza y la solución inmediata no llega. También existen los que terminan sintiendo físicamente el malestar de su situación actual, ligada a la evolución de la crisis económica y que les ha dejado en el paro o se han visto obligados a bajarse el suelo para solidarizarse con los que cuando se lo llevan crudo no piensan en los demás.

Ya se sabe lo del efecto psicosomático. Entre los que soportan  agravios, injurias o pesares, muchos. Por qué no el periodista andaluz y premiado en 2000  por el Ejecutivo presidido por el hoy ministro Manuel Chaves, Rafael Marchante, al que el Gobierno de Marruecos ha retirado la acreditación para trabajar en ese país con un rey amigo del monarca español y también del Ejecutivo presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, quien por cierto no ha movido ni un dedo para ayudar a su compatriota plumilla. ¿Será por que trabaja para un medio no nacional.

¿Este chico, del que tuve noticias por una excelente amiga, antes de quedarse sin papeles recibió un buen ramillete  de hostias de parte de los maderos del rey alauí, al que la libertad de prensa, y la otra, no le pone mucho. Algunos hemos mandado escritos a la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega y también al ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, para que hagan algo e intervengan ante el amigo Gobierno de Marruecos. Reporteros Sin Fronteras se hizo eco de la agresión sufrida en mayo de 2008 por Marchante, fotógrafo de la agencia de prensa Reuters, mientras cubría una manifestación de licenciados en paro en Rabat.

Hasta la fecha, nuestros gobernante, tan sensibles al sufrimiento de los demás, todavía no se han sensibilizado con los pesares de un español de Andalucía que trabaja para un medio de otro país europeo. Dicho nacionalismo. Además de las penas dolorosas de unos y los agravios sufridos por otros, también
 está la pasión de los que nos hemos quedado en Madrid. Parece que sólo hay procesiones, eso dicen los informativos televisivos y el de esta comunidad, Telemadrid, sólo habla de lo que le gusta escuchar a sus gobernantes.

Los bares, parques, museos, tascas, calles cuyo recorrido nos lleva a otros siglos, no son noticia para nadie porque la pasión sólo llega a través del dolor religioso, eso creen ellos. Pero, ¿quiénes son ellos? Mientras lo descubro, recorro mi vía crucis particular, haciendo paradas en los bares más inmundos e impuros y llevándome alguna que otra torrija. Ellos no nos aguantan, pero nosotros toleramos sus salidas de tono como las que el rey religioso de Marruecos aplica al fotero Marchante, al que no crucifican porque ya no se lleva.

Nino Olmeda
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