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Alejandro Couceiro. Secretario general de CEIM

“Las cargas sociales son un auténtico impuesto al empleo”

“Las cargas sociales son un auténtico impuesto al empleo”

Por Isabel Hernández de Diego
viernes 30 de enero de 2009, 00:00h
Alejandro Couceiro Ojeda,  licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid, es, desde 1999, secretario general de la Confederación Empresarial de Madrid-CEOE (CEIM). La organización va a presentar a las administraciones 20 medidas de urgencia para afrontar la difícil situación económica de la región, entre las que se encuentran la reducción de indeminaciones por despido y del Impuesto de Sociedades. Madridiario se ha reunido con él para conocer en profundidad estas demandas y la posible solución a la crisis que vive el tejido empresarial madrileño.
¿Qué demandan las empresas madrileñas a CEIM en estos momentos?

Demandan que seamos capaces de transmitir a los responsables de las políticas económicas tanto a nivel municipal como autonómico o nacional cuáles son sus verdaderos problemas. Los retos que tenemos que abordar son hacer de la economía madrileña una economía mucho más competitiva y sugerir y proponer determinado tipo de medidas -unas muy puntuales y otras más estructurales- que hagan que podamos cumplir con nuestra responsabilidad, que es crear riqueza y empleo para la región.

¿Cuáles con los principales retos a los que tienen que hacer frente las empresas madrileñas?

Son muchos. Yo los agruparía en dos grandes bloques, por un lado hacer nuestra economía más competitiva y por otro lado abordar la difícil situación de la financiación de sus proyectos. Por desgracia, hoy se están yendo al traste muchos proyectos empresariales completamente viables por la falta de liquidez de las empresas. Por concretar dentro de las medidas de carácter estructural, hay que reformar en profundidad y de una vez por todas, nuestro mercado laboral. Nadie discute en una economía moderna la liberalización de los mercados. Pero a diferencia de lo que ocurre con el resto de los mercados, es un mercado absolutamente inelástico, muy rígido. Este es un modelo de relaciones laborales muy anticuado, que obedece sin duda a las necesidades y circunstancias de tiempos absolutamente pretéritos, no da respuesta a los retos que tiene planteada nuestra economía en un mundo absolutamente globalizado.

La actual configuración del mercado de trabajo en España se traduce en que tenemos una tasa de paro prácticamente el doble de los países con los que tenemos que competir. Las previsiones tanto del gobierno como de la UE son que nos vamos a mover a final del año 2009 en torno al 16 y el 20 por ciento de paro en España. Nos gustará un sistema de prestaciones por desempleo eficaz y que haga frente a los grandes problemas que el desempleo ocasiona, pero hay que ser lo suficientemente honestos como para reconocer que este modelo lo que hace es agravarlo. Ante una situación absolutamente excepcional los empresarios creemos que hay que adoptar también medidas excepcionales.

¿No redundaría esta flexibilización en un aumento del desempleo?


No necesariamente. Hasta tal punto no es así que mercados laborales tan próximos como el francés, el inglés, el alemán y por supuesto, el americano, con un modelo mucho más liberalizado de relaciones laborales, tienen una tasa de desempleo que es exactamente el 50 por ciento de la que tenemos en este momento.

¿Cómo se aseguraría y en qué condiciones podrían volver esas personas al mercado laboral después de un despido más flexible?


Los problemas hay que abordarlos sin ningún tipo de demagogias. Las leyes del mercado funcionan siempre y el mercado laboral no tiene por qué ser una excepción. Desde el momento en que se introducen rigideces en cualquier mercado, este se distorsiona y en el caso del mercado de trabajo el resultado es el aumento desmesurado del desempleo. Muchos proyectos empresariales no se ponen en práctica precisamente por las dificultades que supone el modelo de relaciones laborales. Hay que deshacer un malentendido. Hay una sensación de que la obsesión del empresario es despedir a sus trabajadores. Nada más lejos de la realidad, y se lo dice alguien que lleva tratando con los empresarios los últimos 30 años de su vida profesional. El despido de un trabajador es la constatación más clara del fracaso personal de un empresario.

Otra cosa es que en determinadas situaciones en aplicación de las leyes del mercado para que todo un proyecto no se vaya al traste haya que introducir determinadas flexibilidades. Todo lo que sea introducir medidas liberalizadoras se ha demostrado, en los últimos 20 años de la economía de este país, que produce un crecimiento mayor  y más saneado. Los  primeros que pagan el resultado de esa rigidez son los trabajadores.

¿Y cómo puede evitarse que las empresas aprovechen la coyuntura desfavorable para emitir ERES injustificados?

Yo entiendo que cuando se produce un ERE en principio y salvo casos que yo no conozca, es para evitar males mayores. Un ERE es una medida urgente que afecta a determinado número de una plantilla en evitación de que todo el proyecto se vaya al traste. Es algo que puede evitar la suspensión de pagos de toda una empresa. Lo que hay que trasladar a la opinión pública es que un ERE no es un capricho del empresario.

Además de la reforma del mercado laboral, ¿qué otras medidas propone CEIM?

Una rebaja muy sustancial en impuestos sociales para las pymes. Que los 120.000 primeros euros de beneficios coticen al 12,5 por ciento y no al 20 como lo están haciendo en eeste momento.  Que el Impuesto de Sociedades con carácter general, pase del 30 o 32 por ciento al 20 por ciento. En relación con el mercado laboral queremos que a partir de la promulgación de una ley se establezca un límite de indemnización por cualquier causa, de 20 días por año que es el límite en que se mueven en nuestro entorno más próximo. Una rebaja sustancial a las cotizaciones a la Seguridad Social por que se han convertido en un auténtico impuesto sobre el empleo, que desincentiva nuevas contrataciones.

Además tenemos que establecer un sistema que garantice que el muchísimo dinero público que las administraciones han puesto a disposición de las entidades financieras llegue a las empresas, fundamentalmente a las pymes que componen el 95 por ciento de las empresas de la Comunidad.

¿Cómo se justifica que mientras aumentan el desempleo y la demanda de subsidios los empresarios paguen menos impuestos?

Uno de los grandes problemas de la economía española es nuestra falta de competitividad que tiene su origen en muchas cosas. Una de ellas es el esfuerzo fiscal que tiene que realizar un español en comparación con un inglés, un francés, un italiano o un alemán.  Mientras en países como Irlanda tienen un Impuesto de Sociedades en torno al 12,5 por ciento y los franceses, alemanes, italianos, belgas o luxemburgueses se mueven en tasas promedio del 20 o el 25 por ciento, nosotros estamos moviéndonos en tasas del 32. Es una diferencia que nos hace perder competitividad. Las cargas sociales son un auténtico impuesto al empleo. Tenemos que homologarnos con nuestros competidores en un sistema impositivo eficaz, justo y sostenible. No hay que caer ante la falacia de que bajar la presión impositiva es recaudar menos. Nuestra reciente historia económica demuestra que ante bajadas sustanciales –pero no suficientes- que se han producido en  impuesto de sociedades, de patrimonio, de transmisiones y sucesiones, lejos de producir un descenso en la recaudación lo que ha hecho es incentivar la actividad económica y en consecuencia crear mayor recaudación.

¿Cómo es la relación con los sindicatos cuando los empresarios proponen estas medidas?

Llevo 27 años en CEIM y posiblemente Madrid sea el ejemplo paradigmático de lo que deben ser las relaciones entre los agentes sociales. Las reacciones están por ver pero los sindicatos también han cambiado mucho. Hoy por hoy la responsabilidad de los sindicatos nos hace pensar que van a estudiar en profundidad estas y no descarto un entendimiento.

¿Sigue siendo Madrid el motor de la economía española? Volverán  sectores como la construcción y el comercio a ser lo que eran?

Si hacemos un análisis comparativo, no sólo en épocas de bonanza sino de auténtica crisis o recesión vemos que todavía existe un gran ventaja para la economía de Madrid. Incluso las cifras de desempleo son sensiblemente mejores en nuestra Comunidad.

¿Será el futuro igual? Yo creo que no. Concretamente en el sector de la construcción va a  haber un antes y un después. No sólo por que las instituciones financieras serán mucho más cautelosas en relación con la financiación de proyectos, sino que el valor del suelo va a jugar un papel muy importante. Una economía como la de Madrid tiene que reorientarse hacia sectores con bases más sólidas. La creación de un puesto de trabajo en el sector industrial es mucho más complicada que la creación de esos mismos puestos en el sector servicios. Pero la destrucción de un puesto de trabajo en la industria es más difícil-. Tiene que haber una sólida base del sector industrial en la economía de Madrid, entendiendo por sector industrial, un sector con mucho valor añadido, con mucha investigación desarrollo e innovación. Eso crea un tejido empresarial muy sólido que permite aguantar situaciones como esta.

¿Para cuándo espera CEIM la recuperación económica?

El 2009 va a ser un año muy duro, especialmente en la variable del empleo, pero si somos lo suficientemente valientes y realistas todos – por que este es un problema de todos y no exclusivamente del Gobierno- se pueden sentar las bases para que en el primer trimestre del año 2010 se pueda invertir esta situación.
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