www.madridiario.es
El Canto de la Cabra: silencio y adiós

El Canto de la Cabra: silencio y adiós

sábado 17 de enero de 2009, 00:00h

Un comunicado firmado por Elisa Gálvez y Juan Úbeda, fechado el pasado día 15 de enero, confirma el cierre de “El Canto de la Cabra”, el espacio teatral de Chueca. Tras “Ítaca”, esta es la segunda sala alternativa que desaparece en los últimos meses. Algo grave está ocurriendo en el panorama teatral madrileño, incapaz de mantener un circuito que acoge algunos de los experimentos escénicos más atractivos.

El canto de la cabra es una hermosa metáfora que se remonta a los primeros tiempos del teatro en Grecia. Entonces, antes de la representación, se sacrificaba un carnero. Su balido de agonía anunciaba al público el comienzo del espectáculo. Úbeda y Gálvez emprendieron en 1991 la aventura de convertir un antiguo almacén comercial en teatro y centro docente. Tenía un aforo de 65 espectadores Dos años más tarde formaron compañía propia con sede en su local de la calle de San Gregorio, 8.

Teatro en la plaza

Como ampliación de sus actividades, el verano de 1995 acotaron la pequeña plaza adyacente al local para hacer un teatro al aire libre. A la sombra del viejo olivo, unas decenas de espectadores combatían el calor estival con alguna inteligente propuesta teatral. De hecho, sus espectáculos se han incluido desde entonces en Los veranos de la Villa. Al aire libre se han representado Esperando a Godot (1995), Días felices (1996), Trastornos (2002) y Nada es casual (2003).

Ha sido un placer...

Quien se acerca estos días a “El Canto de la Cabra” puede ver un cartel en su puerta donde, en grandes letras, se afirma: “Ha sido un placer”. Y una hermosa aventura. Y un escenario para compañías que tenían dificultades para estrenar en Madrid.

En el comunicado de cierre se puede leer:  “Ahora la sala ya no importa, no existe, lo importante no es el cierre, hemos hecho en este espacio todo lo que podíamos hacer, lo importante es justamente eso, lo hecho, lo que existe, lo que hemos podido hacer y lo que podría ser posible seguir haciendo si los medios con los que cuenta la administración se dedicaran a ello en lugar de tanta cabalgata nocturna, tantas inauguraciones, tantos canapés y tanto usar la creación contemporánea únicamente como eslogan para “sus” grandes centros.”

“Trece años sin aceitunas” ha sido su último estreno. ¡Ojala pudiéramos creer que tiene alguna posibilidad de recuperarse! Pero tras los cierres de Ítaca y Ensayo 100, no lo creemos, sinceramente. La Cabra ya no canta. Los cómicos deben salir a buscar nuevos espacios.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios