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El futuro de la Sanidad madrileña

El futuro de la Sanidad madrileña

Por José Ricardo Martínez
jueves 27 de noviembre de 2008, 00:00h
El debate y la polémica suscitada en la opinión pública acerca del estado actual de la Sanidad en la Comunidad de Madrid es la lógica consecuencia de la preocupación de los ciudadanos de la región por la calidad de sus servicios sanitarios. La óptima atención a los pacientes, la suficiencia de las instalaciones para hacer frente a sus necesidades o una dotación de las plantillas de profesionales adecuada a los retos que plantea una sociedad perfectamente conocedora de sus derechos, el primero de los cuales es el derecho a la salud reconocido constitucionalmente, son algunas de las exigencias de una población madrileña que, por la muy inadecuada  gestión de la Sanidad madrileña llevada a cabo en los últimos años, ve en peligro aquellos niveles de calidad y, por tanto, el futuro de la misma.

Esta situación se ve agravada, además, porque el Ejecutivo regional está demostrando su absoluta incapacidad para admitir sus propios errores y, en consecuencia, para poder ver las deficiencias que se producen en los distintos niveles de atención sanitaria dada la improvisación de cambios y modificaciones en el sistema de salud que, como ocurre en las inauguraciones de hospitales, parecen estar regidas únicamente por un interés meramente propagandístico y, en ningún caso, por anteponer las necesidades de enfermos y pacientes después de un estudio riguroso de los medios de que se dispone en cada circunstancia concreta y determinada.

Así, se abren nuevas instalaciones no suficientemente dotadas, ni de personal ni de medios materiales y, a la vez, se desatienden también hospitales o centros que hasta ese momento funcionaban con perfecta regularidad. Son estas circunstancias las que provocan las más que justificadas protestas no sólo de los trabajadores y profesionales afectados, sino también las de los propios pacientes que pueden ver peligrar la atención que deberían recibir y que, en consecuencia, exigen con toda razón un cambio radical en este desolador estado de cosas.

No hay, por tanto, ninguna orquestación ni manipulación al respecto, como gustan de decir tanto la Presidenta de la Comunidad como su Consejero de Sanidad, ni mucho menos ese acoso sindical del que se quejan, acusación que, esa sí, es una incalificable falacia del Gobierno regional o, mejor dicho, una deliberada provocación del consejero Güemes para intentar esconder tras ella su negativa y caótica gestión de la Sanidad madrileña. No es el menor de sus desatinos el que pretenda convertir la salud de los madrileños en una oportunidad de negocio, tal y como reveló en la convocatoria que hizo, al respecto, a las empresas privadas. 

Lo que está en juego es, ni más ni menos, que el futuro de la Sanidad en la Comunidad de Madrid. Su puesta en peligro por la gestión del Ejecutivo regional es el motivo de la protesta ciudadana. Aguirre y Güemes, si es que todavía tienen capacidad para ello, deberían reflexionar, reconocer sus muy abultados errores y variar el rumbo.

Porque es inaceptable de todo punto que los madrileños nos podamos ver abocados, más pronto que tarde, a tener un sistema de salud peor que el del resto de los ciudadanos españoles como consecuencia de la pérdida de calidad y del deterioro a que lo están sometiendo los actuales responsables políticos del Gobierno autonómico. Los madrileños ni lo queremos ni lo vamos a consentir. Y de seguir así las cosas quizás hubiera que replantearse las transferencias sanitarias a nuestra Comunidad que tan mal se ajustaron, en términos económicos, en el momento de llevarse a cabo.

José Ricardo Martínez Castro
Secretario General de UGT-Madrid
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