Durante los últimos años se ha incrementado el número de mujeres jóvenes que se han planteado recurrir a OnlyFans como un mecanismo para obtener ingresos rápidos ante la precariedad, los elevados costes de vivienda y la dificultad de acceder a empleos estables. Muchas mujeres han sentido que carecían de alternativas dignas para cubrir sus estudios, alquiler o gastos básicos. En ese contexto, la organización Federación Mujeres Jóvenes ha alertado de que este fenómeno ha dejado de ser excepcional y se ha normalizado en la capital.
Según el informe de la federación presentado en mayo de 2024, más del 97 por ciento de las personas expuestas en OnlyFans son mujeres, mientras que solo el 3 por ciento son hombres. Además, el perfil habitual del usuario suscriptor es un varón de entre 25 y 44 años. Los datos del estudio también indicaron que solo en 2023 el número total de personas creadoras de contenido de la plataforma aumentó un 47 por ciento, hasta casi 3,2 millones, y que el número de usuarios suscriptores creció un 27 por ciento, hasta cerca de 239 millones.
Para la Federación, lo que muchas mujeres han creído que era una “oportunidad económica” o una “falsa autonomía”, en realidad era una forma de explotación digital. Así lo ha trasladado Laura Barrios Oliver, presidenta de la agrupación. “Podríamos decir que hablamos de autonomía cuando las mujeres necesitan dinero para cubrir sus estudios, una habitación, una vivienda, pero realmente no es autonomía lo que están haciendo en estas redes, en estas plataformas. Es una explotación digital porque ellas venden su cuerpo a cambio de los hombres que necesitan igualmente el dinero para pagar sus estudios o su vivienda y ellos no se cuestionan vender su cuerpo porque el patriarcado nunca se lo ha dicho así”, ha argumentado.
El llamado “discurso del empoderamiento económico” ha funcionado como gancho. Según la Federación de Mujeres Jóvenes se ha alentado a muchas jóvenes a creer que sí “tenían un cuerpo” podían sacarle provecho ahora, antes de que “una fecha límite” lo hiciera más difícil. “El discurso del empoderamiento económico que usan para captar a las mujeres es algo que ahora se pone en alza y que si tú tienes un cuerpo y lo puedes exhibir, que lo hagas porque cuando tengas diez años más ya no podrás explotarlo”, ha manifestado la dirigente.
"Si tú tienes un cuerpo y lo puedes exhibir, que lo hagas porque cuando tengas diez años más ya no podrás explotarlo”
Las redes sociales y el entorno digital han desempeñado un papel crucial en la expansión del fenómeno. La Federación ha señalado que esas plataformas han ofrecido mecanismos de enganche my eficaces; mientras muchas mujeres veían vídeos comunes sobre contenidos de moda, belleza, dietas o ejercicio se han ido filtrando invitaciones a “ser modelo”, “crear contenido exclusivo” o “ganar dinero fácil”.
La Federación ha advertido también de las consecuencias que esta exposición tiene sobre la salud mental de las mujeres jóvenes.“Todo esto engancha a las mujeres al autocuidado, pero no un autocuidado real, sino un autocuidado para exhibirse al resto”, ha explicado la portavoz. “Si vemos mujeres idílicas que están tomando unas pastillas para adelgazar, tú lo que vas a hacer es tomar esas pastillas para adelgazar. No vas a conseguir tener nunca ese cuerpo y lo único que te va a acarrear es traumas, te van a acarrear muchos problemas de salud y sobre todo problemas mentales también”, ha trasladado Barrios a Madridiario.
Además, la asociación ha notificado un patrón creciente de captación a través de redes sociales, intermediarios o conocidos. Personas que ofrecen “ayuda” para gestionar cuentas y así conectarlas con sus “fans inversores”. “Los elementos comunes para captar la industria proxeneta y estas nuevas plataformas es que ahora pasa en todos los teléfonos móviles. Ahora los proxenetas crean esa cercanía con la mujer a través de plataformas como Tinder o Instagram”, ha lamentado Barrios.
"Ahora los proxenetas crean esa cercanía con la mujer a través de plataformas como Tinder o Instagram"
Según la Federación, muchas de esas cuentas son gestionadas por terceros (novios, amigos, ex parejas, “managers” o “agencias”). Esta coyuntura implica una pérdida de control real por parte de las mujeres sobre su contenido. “Hay muchas chicas que les llevan sus cuentas, sus novios, sus primos, sus hermanos porque en vídeos de YouTube pueden enseñarte a ser el nuevo proxeneta digital”, ha detallado.
Una de las consecuencias más graves de esa exposición es la dificultad real de salir de la plataforma. “Cuando tú quieras salir de estas plataformas no vas a poder hacerlo de manera libre porque todo tu contenido se queda en ellas la huella digital la vas a arrastrar toda tu vida”, ha comentado Barrios. Desde la Federación se ha reclamado que se reconozca a OnlyFans no como una moda pasajera, sino como parte de un fenómeno estructural de explotación.
Casos mediáticos
El impacto de OnlyFans no solo se ha expandido entre mujeres anónimas. Varias figuras públicas han visibilizado cómo la plataforma puede convertirse en un atajo económico que después resulta difícil desandar.
Uno de los casos más conocidos es el de Cecilia Sopeña, ciclista y exprofesora, cuya historia alcanzó una enorme repercusión mediática. Tras dejar la docencia para dedicarse a crear contenido en esta plataforma, llegó a reconocer que, en un solo mes, obtenía ingresos equivalentes a lo que antes ganaba en un año en la enseñanza. Su imagen se convirtió en un símbolo de la aparente “oportunidad económica” que ofrecía la plataforma. Este verano, sin embargo, anunció que se acogía al derecho al olvido para desvincularse de su pasado digital y recuperar una vida privada más estable, una decisión que evidenció las dificultades de borrar la huella generada.
También la artista Mala Rodríguez, una de las voces más reconocidas de la música urbana en España, abrió una cuenta en OnlyFans en un momento de su carrera. Su caso alimentó el debate sobre si la plataforma es realmente una vía de autonomía o una forma más de presionar a las mujeres para capitalizar su imagen.