La no renovación del contrato al bailarín internacional Joaquín de Luz (la única compañía nacional en la que no se renovó…) provocó la convocatoria del concurso para ocupar la dirección de la Compañía Nacional de Danza. El Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) ha hecho público hoy el resultado de esta selección.
La bailarina y coreógrafa murciana Muriel Romero será la nueva directora a partir del 1 de septiembre y durante los próximos cinco años. Según el INAEM, a la convocatoria se presentaron veintidós proyectos.
Muriel Romero llegó a Madrid con solo once años para formarse en la escuela de María de Ávila. Con 16 años entró a formar parte del elenco de la Compañía Nacional de Danza bajo la dirección de Maya Plisétskaya. Después de recibir varios premios internacionales, fue primera bailarina de la Deutsche Oper Berlin. En 1995 vuelvió a la compañía española cuando la dirigió Nacho Duato.
Su carrera como bailarina se completó, hasta el año 2008, en la compañía Grand Théâtre de Genève y, más tarde, en la Semperoper Ballett en Dresden. A partir de entonces se embarcó en proyectos experimentales, fundando en Madrid el Instituto Stocos, que dirigía hasta ahora.
Su trayectoria por las compañías internacionales le ha permitido trabajar junto a los grandes coreógrafos contemporáneos y asimilar las corrientes artísticas y estéticas de las últimas décadas.
Entre las propuestas de su proyecto, se incluyen “recoger una amplia red de colaboraciones con otras compañías, instituciones y espacios escénicos para poder planificar un sistema de giras, que permita llevar la calidad artística y versatilidad de la CND por toda España –prestando especial atención a retos actuales como el acceso a la cultura en entornos rurales– y al extranjero”.
Parece que el comité de evaluación (el Consejo Artístico de la Danza) apuesta por dar un giro de 180 grados a la compañía nacional, que en la última década ha estado dirigida por dos figuras españolas como José Carlos Martínez y Joaquín de Luz.
En sus cuarenta y cinco años de existencia (comenzó llamándose Ballet Clásico Nacional) la CND ha tenido ocho directores, todos ellos bailarines y coreógrafos. Esta renovación constante ha impedido que la compañía española tenga una personalidad artística definida. Solamente durante los veinte años en que estuvo al frente Nacho Duato, podemos decir que mantuvo una programación fácilmente identificable, decantándose por la danza contemporánea. Sus sucesores apostaron por dar más presencia al ballet clásico, sin renunciar a las corrientes contemporáneas. Hay que esperar a ver cómo se materializan las propuestas de Muriel Romero.