Una de las cosas que me gusta preguntar a mis pacientes (y lo hago casi sin querer) es a qué se han dedicado.
Lo hago, no por interés personal, sino porque creo que cuando uno habla de lo que ha sido y a lo que ha dedicado la mayor parte del tiempo de su vida deja escapar un poco de su ser y escuchándoles también se escapa un poco de mí. Y esto, es maravilloso.
Segundo, tenemos la suerte, que la mayoría de nuestros pacientes nacieron entre principios y mediados del siglo pasado, y esto nos permite conocer unos años y unas vidas que quizás no fueron mejores, ni peores, pero sí diferentes a las nuestras.
Alicia me pregunta muy seria que si me puede decir una cosa. Yo presto atención y quedo a la espera. De repente y tras ver mi reacción me acaricia la cara y riéndose me dice que le parezco muy guapa. Le digo que muchas gracias, pero que me había preocupado por un momento.
“Preocupación era, no poder decirnos en el año 36 unas a otras lo bueno que teníamos cada una” “Si las mujeres nos hubiéramos apoyado siempre entre nosotras…”.
Y entonces, llegó mi pregunta y me dijo que “criada”. Alicia me insistió en este término porque en el Madrid de aquellos años su dedicación consistía en hacer lo que otros le mandaban hacer en casa.
“Soñaba con poder estudiar, no te creas, pero al final, y después de llegar hasta aquí, créeme que no ha sido tan malo y soy feliz”.
A Elvira le pregunto qué tal está y cómo se encuentra y me responde únicamente con monosílabos. Su cuidadora se dirige a mí en inglés e intuyo que es mejor que continúe en ese idioma. Elvira sonríe y me dice que son muchos años en Londres. Y como no preguntar… Me dijo que “cirujana”. Y casi atropelladamente no puede evitar decirme que no fue fácil irse de Madrid, ni tampoco volver, pero que ya están todos aquí y es feliz.
La curiosidad por saber más de alguien puede descubrirnos personas que nunca hubiéramos dicho que fueron. Que son.
Mujeres de Madrid que se encuentran por el peso de los años separadas por un tabique de hospital, y que estuvieron tantas veces tan a tiempo de cambiarlo todo. Y algo cambiaron. Algo cambian.
Mujeres que leían, pintaban, bailaban, que desafiaron al destino, que se atrevieron, y que lo han vivido todo. Mujeres, que soñaban.
Y ellas, no lo saben, pero tienen tanto en común.