Vuelve al teatro Fernán Gómez, solamente hasta el 27 de septiembre, “Barroco”, uno de los montajes que mejor aceptación tuvieron la pasada temporada. Tomaz Pandur dirige a Blanca Portillo, Asier Etxeandía y Chema León en esta particular versión de “Las amistades peligrosas” que gustará, o no, pero no dejará indiferente a ningún espectador.
Blanca Portillo es ya una de las primeras actrices del teatro español, donde lleva trabajando más de veinte años. También ha conseguido imponer su calidad en el cine, esperándose su trabajo en la nueva película de Almodóvar.

Así que en “Barroco” ella se erige en centro de atención, por sus cualidades y por su personaje. Sobre el escenario, una formidable caja negra, ella es la Marquesa de Merteuil, seductora, autoritaria, impredecible y, finalmente, fracasada en su juego con Valmont. Pero que no espere el público encontrarse con una versión convencional de la obra de De Laclos. La propuesta de Pandur y Lukic reduce a tres los personajes de la monumental novela y por eso puede resultar confusa.
La forma sobre el fondo
Pandur prima, por lo menos en los espectáculos que ha estrenado aquí, la forma sobre el fondo. Lo demostró en “Cien minutos” e “Infierno” y lo confirma en “Barroco”, aunque ha prescindido de todo el aparato que utilizó en la segunda. La estética parece ser lo suyo y los interpretes son parte de esa propuesta plástica. Poco importan que canten, lloren o estrujen un racimo de uvas: son personajes de un cuadro en movimiento, lento, pero en movimiento. En “Barroco” la luz y el espacio escénicos son extraordinariamente plásticos, aunque tan fríos como el conjunto general del montaje.
Exceso de duración
El espectador puede ir disminuyendo su atención hacia lo que ocurre en el escenario por un exceso de duración del montaje. Algunas de las escenas, deliberadamente premiosas, relentizan innecesariamente el ritmo. Cuando el drama parece encaminarse claramente hacia su final, Pandur incluye otra larga escena protagonizada por Asier –no voy a revelarles en qué consiste- que perjudica el sorprendente final. En esos últimos minutos Blanca Portillo protagoniza una vuelta de tuerca magistralmente interpretada pero que pierde fuerza por lo acaecido durante los minutos anteriores.
“Barroco” es una interesante propuesta y, seguramente, llevará público al teatro Fernán Gómez en la corta temporada, programada por el éxito obtenido en el estreno absoluto. Paralelamente, a partir del día 16, podrá verse en la sala II del mismo centro al grupo argentino “Los amados” con su espectáculo Rutilantes. ¡Francamente recomendable!