El viejo intercambiador de Moncloa entrará en servicio, totalmente reformado, el próximo mes de diciembre. Las instalaciones, ahora cerradas, serán completamente remodeladas -gracias a una inversión de 16’5 millones- para conectarlas con la parte nueva del distribuidor e incorporar las mismas comodidades.
En las 14 nuevas dársenas se incorporarán siete líneas, además de realizarse la conexión con las líneas de la EMT, interurbanas y las líneas 3 y 6 de Metro. Las obras ya han comenzado y su plazo de ejecución es de nueves meses, con lo que los viajeros que antes utilizaban esta área, podrán estrenarlas en Navidad.

Por el momento se está procediendo al desmontaje del mobiliario, las instalaciones y el revestimiento de los andenes y en los próximos días comenzará a remodelarse el túnel de salida, que, según la Consejería de Transportes, se mantendrá para emergencias y usos puntuales. El viejo intercambiador será conectado con la ampliación y los autobuses saldrán por el carril Bus-VAO.
5.000 autobuses menos en superficie
El consejero de Transportes e Infraestructuras, Manuel Lamela, visitó este miércoles el intercambiador y recalcó que la reforma permitirá “más calidad, más eficiencia, más seguridad y mayor comodidad a los usuarios”.

“Con ello se van a quitar 5.000 autobuses de superficie y los pasajeros accederán a un intercambiador moderno, con climatización y accesible”, destacó el consejero, que recordó que la última reforma del intercambiador data de 1995.
Desde entonces el distribuidor ha pasado de 1.500 a las 4.800 expediciones diarias que atenderá, cuando el complejo funcione al 100%, con 125.000 viajeros diarios de autobuses interurbanos y 168.000 de Metro, además de los 522.941 habitantes de municipios del norte que se beneficiarán de él.