Perros de todas las razas y tamaños comparten baño con sus dueños en una piscina canina de Las Rozas diseñada para combatir el calor. El recinto cuenta con rampas, escalones, pelotas flotantes, duchas y zonas de sombra, y ocho de cada diez visitantes termina entrando al agua con su mascota.
El Beach Dog Club de VivePets funciona al aire libre, está completamente vallado y tiene una piscina de hasta tres metros de profundidad. Abre todos los días del año en dos turnos, de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 20.00 horas, con un aforo máximo de 30 personas y perros.
La entrada para un perro y un adulto cuesta 16,50 euros, mientras que cada acompañante o mascota adicional paga 6,50 euros. Algunos turnos están reservados para perros de menos de 13 kilos y también pueden acceder animales considerados potencialmente peligrosos, siempre que cumplan las normas sobre correa y bozal.
Junto a la piscina hay un bar con bebidas y aperitivos para los propietarios, además de helados y snacks para los perros. El agua se somete a controles continuos y la depuradora permanece activa las 24 horas.
El centro forma parte de un complejo abierto desde 2016 que ofrece también hotel canino, guardería, peluquería, veterinario, tienda y transporte para recoger a los animales en distintos puntos de la región.
Los labradores y los golden retriever suelen ser los más predispuestos a lanzarse al agua, aunque algunos perros necesitan tiempo para perder el miedo. Desde el centro aconsejan no obligarlos ni tirarlos a la piscina, sino permitir que entren por sí mismos.
Para acceder es obligatorio que los animales tengan microchip y la vacuna de la rabia en vigor. También se recomienda la vacuna contra la tos de las perreras.