La Comunidad de Madrid ha iniciado los expedientes para declarar Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Bien Mueble Individual, dos piezas de gran valor histórico y artístico: el Cáliz de Cisneros conservado en el Convento de Agustinas Recoletas de Colmenar de Oreja y una escultura de la Virgen de la Merced atribuida a Francisco Salzillo y Alcaraz.
El expediente relativo al cáliz describe una pieza de platería datada entre finales del siglo XV y comienzos del XVI, vinculada al cardenal Cisneros. La obra, realizada en plata y con decoración dorada, destaca por su compleja elaboración técnica y por la presencia del escudo del prelado, lo que permite situar su origen antes de su muerte en 1517.
Según el documento, la pieza presenta elementos característicos del llamado “estilo Cisneros”, una etapa de transición artística que combina rasgos góticos, mudéjares y renacentistas. Su diseño incluye una subcopa con redecilla de filigrana, un astil decorado y un pie con escudos heráldicos, elementos que refuerzan su singularidad dentro de la platería castellana.
El expediente también señala que el cáliz podría proceder de encargos vinculados al propio cardenal y que su llegada al convento no está documentada con certeza, aunque se manejan distintas hipótesis sobre su trayectoria histórica. Su estado de conservación es bueno, pese a algunas alteraciones propias del paso del tiempo.
En paralelo, se ha iniciado la protección de una talla de la Virgen de la Merced del siglo XVIII, atribuida al círculo del escultor murciano Francisco Salzillo. La obra, realizada en madera policromada, apareció recientemente en el mercado del arte y fue declarada inexportable como medida cautelar.
El análisis estilístico del expediente apunta a una atribución “casi segura” a Salzillo, basándose en rasgos característicos de su producción, como la dulzura expresiva, la policromía y el tratamiento de los pliegues. La iconografía representa a la Virgen como reina celestial junto al Niño, en una composición de clara influencia rococó.
Ambas piezas, por su relevancia histórica y artística, avanzan ahora en el procedimiento de protección patrimonial como Bienes de Interés Cultural.