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Bernadina de Fernando Adrián al espectacular y ofensivo tercer toro del que cortó una oreja.
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Bernadina de Fernando Adrián al espectacular y ofensivo tercer toro del que cortó una oreja. (Foto: Alfredo Arévalo)

San Isidro: Puerta Grande para Adrián y oreja para una faena artística de Fortes

Por Emilio Martínez
sábado 16 de mayo de 2026, 12:04h
El santo patrón nos regaló un festejo muy variado y atractivo, posiblemente el más redondo de la semana larga del serial isidril. Pasaron muchas cosas, la mayoría destacables: interesante encierro de El Torero con irreprochable trapío, buenas suertes con percal, flámula y estoque con seis estocadas ¡en seis toros! -esto es del Guinnes-, y, para las estadísticas, premio de salida a hombros para Fernando Adrián y oreja para Fortes. También la Fiesta pudo mostrar su cara más negativa por sendos aparatosos percances para el propio Fortes y el subalterno Curro Javier, que milagrosamente no fueron más que un puntazo leve para el malagueño y múltiples contusiones para el banderillero. Ahora hay que matizar tanto suceso: y a ello vamos.

Comencemos por los bicornes, muy iguales en su armonía y con el denominador común de unas impresionantes velas que más semejaban navajas albaceteñas. Diferente fue su comportamiento dentro de la nobleza general, a excepción del corrido en segundo lugar, y su escasa entrega en el penco, además de repetidores. Y, menos el primero, con movilidad cada uno en su condición, y con la guinda de la catadura encastada del tercero, que mucho ayudó al triunfo, con protestas, de Adrián.

Y es que el madrileño no es un torero con aroma, y sí de trepidación, azacaneo y muchas agallas en sus alforjas, cuestiones que, si el bicorne repite y transmite, como su primero, en ecuación con la quietud de su matador, pronto cala en los tendidos de poca exigencia. Lo había recibido con templadísimas verónicas, a las que contestó, y mejoró, Urdiales en su quite. El animal, que no se había descolgado a su paso por el caballo, no humillaba mucho y necesitaba una muleta que le obligara, y el madrileño se la ofreció con ligazón pero ventajismo en las series iniciales, por el pitón derecho, sin acoplarse por el izquierdo, y algo más relajado después.

Tras redondos y naturales, echó mano de sus habituales pases cambiados por la espalda y las bernadinas en ambos casos con las afiladas guadañas rozándole la taleguilla. Tras un espadazo algo despendido, un golpe de verduguillo y petición discutible, el usía le concedió el trofeo.Con media puerta de Alcalá abierta, y como era de esperar, salió a revientacalderas en el último -que volteó y cogió a Curro Javier de manera espeluznante y milagroamente sin consecuencias-, al que le aguantó algún parón sin inmutarse con una labor similar en el toreo fundamental y, eso sí, menor transmisión -porque el bicho era más renuente a embestir- salvo al final.

De nuevo acertó con la estocada y salieron moqueros, incluso en menor número, pero de nuevo el usía sacó el blanco, sin medir siquiera su decisión al tratarse de la oreja que le permitía la salida a hombros.Mucho más que detalles fue la faena a su segundo de Fortes, que, como Urdiales, gozan de una tauromaquia con sello y vitola dentro del clasicismo. El malagueño tras la paliza que le pegó su anterior enemigo con un pitonazo a milímetros del ojo derecho al recibirlo con el capote y luego dos espeluznantes revolcones con la pañosa que lo dejaron hecho un ecce homo, salió de la enfermería para enfrentarse a su segundo, noblote como todos, pero muy renuente a embestir.

Fortes se fue haciendo con él desde la ribera de la elegancia al puro cauce del desgarro emocional con series cortas en redondos -uno eterno y monumental circular con el toro imantado a su muñeca mágica- y naturales, varios citando de frente. Antes de una estocada pelín desprendida se adornó con trincheras y hasta un kikiriki tan en desuso. Bastante había llevado a cabo con el anterior, que tras derribarlo con saña fue desarrollando peligro, y con no perder la compostura con la paliza en el tercio de muleta.

También Urdiales, incómodo y desconfiado ante la embestida descompuesta del que abrió función, destapó el tarro del elixir a partir de la mitad de la faena del cuarto sin redondear, pero convirtiendo en cadencia el mando y en caricias el toreo caro con la clase que atesora el riojano. Quien, además de lucirse también con la mejor estocada de la feria hasta ahora, asombró en un quite al sexto por medidas verónicas de tal pureza y goyería que va a ser difícil superar.

FICHA

Toros de EL TORERO, muy bien presentados y astifinos, mansotes, con movilidad y nobles excepto 2º; 3º, encastado. DIEGO URDIALES: silencio; gran ovación. FORTES: ovación al pasar a la enfermería; oreja. FERNANDO ADRIÁN: oreja tras aviso; oreja; salió a hombros. Enfermería: al terminar la lidia de su primer toro, Fortes fue intervenido de una cornada en el tercio superior de la pierna derecha de cinco centímetros que contusiona la tibia. Pronóstico leve que no le impidió continuar la lidia. Plaza de Las Ventas, 15 de mayo, Lleno de ‘no hay billetes’.

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