El proceso de formación de los futuros conductores de EMT Madrid cuenta con una herramienta clave para mejorar la preparación de la plantilla: los simuladores de conducción instalados en el Centro de Operaciones de Fuencarral. Hasta allí se ha desplazado este martes el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento, Borja Carabante, quien ha comprobado directamente el funcionamiento de estos dispositivos.
Estas instalaciones cuentan con cabinas que replican con gran precisión el puesto de conducción de un autobús urbano, así como las condiciones reales del tráfico en un entorno virtual inspirado en la ciudad de Madrid. Gracias a esta tecnología, los aspirantes pueden enfrentarse a situaciones habituales y también a escenarios complejos sin salir del aula.
Carabante ha coincidido con instructores y alumnos en formación usando las cuatro cabinas disponibles, capaces de recrear episodios de riesgo como climatología adversa, aparición inesperada de peatones o ciclistas, tráfico denso o maniobras de frenado urgente. Este tipo de entrenamiento permite anticiparse a posibles incidentes y mejorar la capacidad de reacción de los conductores.
Optimizar recursos
El uso de simuladores no solo incrementa la seguridad en la conducción, sino que también contribuye a optimizar recursos. Entre sus ventajas destacan la reducción del consumo de combustible, el menor desgaste de los vehículos y la disminución de emisiones contaminantes. Además, garantizan una formación homogénea para todos los aspirantes y facilitan evaluaciones objetivas de su desempeño.
Esta tecnología no es nueva en la empresa municipal, ya que se introdujo en abril de 2003 y ha ido evolucionando con el tiempo. Entre las mejoras más recientes figura la incorporación de tramos de carril bici en el entorno virtual, con bicicletas que interactúan con el tráfico y el autobús en formación. Asimismo, los simuladores pueden adaptarse tanto a vehículos estándar de 12 metros como a autobuses articulados de 18 metros. Cada sesión de simulación tiene una duración aproximada de 15 minutos.
Itinerario de formación
Por este sistema han pasado ya más de 6.600 conductores, de los cuales más de 2.200 se han formado desde 2019, incluyendo los alumnos actuales.
El itinerario formativo de los nuevos conductores comienza tras superar las pruebas teóricas de acceso, que en la última convocatoria reunieron a más de 1.600 aspirantes, y continúa con un examen práctico.
Posteriormente, los seleccionados completan un programa intensivo de cinco semanas y 175 horas que combina teoría, simulación y prácticas reales, primero sin pasajeros y después con usuarios a bordo.
Una vez finalizado este proceso, los nuevos profesionales se incorporan progresivamente a las 229 líneas que integran la red de autobuses de la capital.