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José Antonio Pizarroso Nieto, titular farmacéutico en Pozuelo del Rey, entrega la medicación a una vecina del municipio.
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José Antonio Pizarroso Nieto, titular farmacéutico en Pozuelo del Rey, entrega la medicación a una vecina del municipio. (Foto: Mónica González Boto)

Un proyecto pionero refuerza los servicios farmacéuticos en el entorno rural

Por Susana Pérez
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sperezmadridiarioes/6/6/18
jueves 08 de enero de 2026, 14:39h
Actualizado: 13/01/2026 09:51h

La farmacia de José Antonio Pizarroso Nieto, en el municipio de Pozuelo del Rey, se ha convertido este martes en el escenario elegido para la presentación de un proyecto pionero destinado a reforzar la atención sanitaria en el medio rural de la Comunidad de Madrid. La iniciativa, impulsada de manera conjunta por el Gobierno regional y el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM), tiene como objetivo fortalecer los servicios de atención farmacéutica en los municipios de menos de 2.500 habitantes, donde la farmacia es, en muchos casos, el único recurso sanitario permanente.

El proyecto materializa el convenio suscrito entre ambas instituciones y supone un paso decisivo para garantizar servicios farmacéuticos asistenciales de calidad a más de 63.000 vecinos repartidos en 70 pequeños municipios madrileños. El acto institucional ha contado con la presencia del consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín; el presidente del COFM, Manuel Martínez del Peral; la directora general de Inspección y Ordenación Sanitaria, Pilar Jimeno; y la alcaldesa de Pozuelo del Rey, Ruth Alcover, entre otras autoridades.

Durante la presentación, los intervinientes coincidieron en subrayar la importancia estratégica de este proyecto para mejorar el acceso a la salud en entornos rurales, donde la cercanía, la continuidad asistencial y el conocimiento directo del paciente convierten a la farmacia comunitaria en un pilar esencial del sistema sanitario.

Más cerca del paciente rural

La iniciativa, que se desplegará a lo largo de 2026, contará con una financiación global de 346.593 euros en forma de subvención destinada a impulsar servicios farmacéuticos asistenciales en las farmacias rurales. Entre las actuaciones previstas destacan el seguimiento farmacoterapéutico y los sistemas personalizados de dosificación, orientados a mejorar la adherencia a los tratamientos y el uso seguro de los medicamentos.

“La farmacia rural es mucho más que un punto de dispensación: es un establecimiento de salud que aporta cercanía y tranquilidad”

El proyecto también pone el foco en la prevención, sobre todo en el ámbito cardiovascular. Para ello, se promoverán acciones de cardioprotección que incluyen la posible instalación de desfibriladores en aquellas pequeñas localidades que aún no disponen de ellos. Además, el convenio contempla el respaldo a la atención domiciliaria por parte de las farmacias en casos de pacientes dependientes o con problemas de movilidad, en consonancia con lo que establezca la Ley de Ordenación y Atención Farmacéutica una vez concluya su desarrollo normativo.

Tras una década al frente de la farmacia de Pozuelo del Rey, José Antonio Pizarroso ha destacado el valor de la cercanía y del conocimiento directo de los pacientes como una de las claves de su trabajo diario. “Llevo ya diez años aquí y al final conoces a la gente”, ha explicado, subrayando la importancia de esa relación de confianza en el seguimiento de los tratamientos.

Según ha señalado, el papel del farmacéutico va mucho más allá de la dispensación de medicamentos. “Se trata de dar seguridad en la medicación, en los tratamientos continuos, y de apoyar a personas que, en muchos casos, están más solas”, ha afirmado. Este acompañamiento resulta fundamental para favorecer el cumplimiento terapéutico y evitar problemas como “ingresos hospitalarios innecesarios o dobles medicaciones”.

El farmacéutico también ha reflexionado sobre las diferencias entre el entorno rural y urbano. Aunque pueda parecer contradictorio, asegura que la soledad no siempre es más frecuente en los pueblos pequeños. “En localidades de 1.000 o 2.000 habitantes suele haber más familia alrededor de la gente mayor; a veces es más fácil encontrar situaciones de soledad en la ciudad o en pueblos más grandes”, ha apuntado.

En cualquier caso, el conocimiento cercano del paciente marca la diferencia. “Hay más control porque conoces mejor a la gente, y eso se nota en la atención”, concluye, poniendo en valor la cercanía y la continuidad asistencial que ofrece la farmacia en el ámbito rural.

Un reconocimiento al valor social de la farmacia

Una vecina recoge la medicación

Más allá de la mejora asistencial, el acuerdo supone un reconocimiento explícito al papel sanitario y social que desempeñan las farmacias comunitarias, especialmente en el medio rural. Espacios de confianza y cercanía, las farmacias no solo dispensan medicamentos, sino que actúan como puntos de educación sanitaria, detección precoz de problemas de salud y acompañamiento personalizado.

“Más de 63.000 vecinos se beneficiarán de esta iniciativa pionera en sanidad rural”

“El farmacéutico rural es mucho más que un dispensador de medicamentos”,ha afirmado el presidente del COFM, Manuel Martínez del Peral. “Es un profesional sanitario que aporta cercanía, tranquilidad y cuidado. Allí donde hay una farmacia, se puede vivir con garantías de atención sanitaria”. Martínez del Peral ha subrayado además que este proyecto “visibiliza el compromiso de los farmacéuticos con los pacientes más vulnerables y mejora la coordinación con el resto de profesionales sanitarios”.

Por su parte, el consejero Miguel Ángel García Martín ha destacado que la iniciativa se enmarca en el compromiso del Ejecutivo regional de garantizar servicios públicos de calidad en todos los municipios, independientemente de su tamaño. “Este proyecto no solo mejora la atención sanitaria, sino que también genera empleo y contribuye a dinamizar las zonas rurales”, ha señalado.

Vecinas de Pozuelo del Rey en la farmaciaEn Pozuelo del Rey, esta botica se convierte en punto de encuentro y confianza para los vecinos. María Luisa Polo del Olmo, residente del municipio, acude todos los meses por su tratamiento de tensión y otros cuidados: “Todos los meses vengo, claro, por el medicamento que tomo para la tensión… y luego tomo aspirina porque si no, mis piernas no andan muy curiosas”.

Para ella, la cercanía con el farmacéutico es esencial. “Es la única farmacia que hay, encantada con Antonio. Muy buena relación. Cuando vivía mi marido y yo no podía bajar sola, le llamaba y me subía las medicinas a casa. Se convierte casi en familia”.

Mercedes Medina también acude cada mes a la farmacia. “Todos los meses, a recoger medicamentos. Y si tengo que llevar alguna pastilla a otra vecina, digo ‘Antonio, cuando subas déjame esto’. Mejor imposible”, ha asegurado, destacando cómo la confianza facilita la vida cotidiana.

Garantizar vida y servicios en los pueblos

“La atención domiciliaria desde la farmacia es clave para pacientes dependientes o con movilidad reducida”.

La medida se integra en el programa autonómico Pueblos con Vida, presentado en 2024, cuyo objetivo es atraer población, impulsar el desarrollo económico y asegurar servicios públicos de calidad en municipios de menos de 20.000 habitantes. Según datos de la Comunidad de Madrid, el 92 por ciento de las actuaciones previstas en este plan ya están en marcha.

El farmacéutico busca un medicamentoLa realidad sanitaria del medio rural madrileño refuerza la relevancia del proyecto: de los 70 municipios con menos de 2.500 habitantes, solo dos cuentan con centro de salud. En consecuencia, más de 58.000 personas residen en localidades sin este recurso sanitario básico. Frente a ello, 51 de estos municipios sí disponen de oficina de farmacia, lo que convierte a estos establecimientos en el principal punto de acceso al sistema sanitario.

Este nuevo impulso a la farmacia rural se suma a otras iniciativas recientes promovidas por el COFM para reforzar el valor sanitario de la profesión. Entre ellas destacan programas de seguimiento farmacoterapéutico en mayores polimedicados en riesgo de soledad no deseada, campañas de prevención del cáncer de colon como Prevecolon -que ha llegado a más de 85.000 madrileños- o proyectos de fomento de la vacunación antigripal en pacientes con diabetes.

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