www.madridiario.es

TAL DÍA COMO HOY EN MADRID

Las señoritas de España

Las señoritas de España

viernes 02 de enero de 2026, 10:11h
Actualizado: 02/01/2026 10:16h

Madrid vivía un invierno silencioso aquel 2 de enero de 1929, con las calles todavía impregnadas del dulzor de las fiestas y un ritmo más lento de lo habitual. En medio de esa calma, el diario ABC anunciaba una iniciativa que pronto se convertiría en espejo social de una España que aún dudaba entre tradición y modernidad: la creación del primer certamen nacional de belleza, bautizado como “Señorita España”.

El concurso nació en un escenario tan inesperado como revelador: las propias salas del periódico. Allí donde cada día se elaboraba la opinión pública, donde el olor a tinta fresca marcaba el ritmo de la ciudad, se montó una pasarela improvisada destinada a elegir a la mujer que representaría la imagen oficial del país. No era un gesto menor. España entraba en un terreno nuevo en el que la mujer comenzaba a ocupar espacios visibles, y hacerlo desde un medio nacional añadía solemnidad al gesto.

El jurado no dejó lugar a dudas sobre la ambición cultural del certamen. Lo presidía Torcuato Luca de Tena, fundador de ABC, acompañado por dos figuras esenciales del arte español: el pintor Manuel Benedito y el escultor Mariano Benlliure. Su presencia reforzaba la idea de que la iniciativa aspiraba a situarse más allá del mero entretenimiento social.

Las bases del concurso exigían a las aspirantes ser españolas y combinar belleza con corrección, elegancia y presencia. La modernidad entraba en escena, aunque todavía bajo el pulso vigilante de la moral de su tiempo. A pesar de ello, veintiséis jóvenes se presentaron al certamen fijado para el 25 de enero de 1929, convirtiendo las redacciones del periódico en un espacio de emoción contenida, perfumes suaves y pasos que resonaban sobre el mármol.

El desfile dejó un gesto para la historia: algunas participantes levantaron ligeramente la falda para mostrar el tobillo. Ese gesto, en apariencia insignificante, simbolizó el despertar de una nueva forma de presencia femenina en la vida pública. No tardaron en llegar las críticas desde sectores conservadores que veían en la iniciativa un acto de exhibicionismo impropio. Pero Madrid, siempre acostumbrada a convivir con sus contradicciones, siguió adelante.

La primera ganadora, Pepita Samper, encarnó de inmediato el espíritu de esta España en transición. Su porte elegante y su serenidad conquistaron al jurado, pero fue su gesto posterior el que la convirtió en símbolo: renunció a viajar a París para competir internacionalmente tras la muerte de la reina María Cristina, en señal de respeto. En aquella renuncia convivían la modernidad emergente y la tradición que aún marcaba los gestos públicos del país.

La historia del certamen avanzó después al ritmo irregular del siglo. Tras varias ediciones, la Guerra Civil detuvo su continuidad y el franquismo lo mantuvo silenciado durante décadas. No sería hasta 1960 cuando el concurso resurgió bajo el nombre de Miss España, adaptado a una sociedad que empezaba a abrirse al exterior. Con los años, las ganadoras se convirtieron en representantes internacionales y figuras de referencia en la cultura popular.

El gran salto llegó en 1991, cuando la televisión transformó Miss España en un fenómeno mediático. Durante casi dos décadas, el certamen se convirtió en parte del imaginario colectivo, con galas retransmitidas en horario estelar y escenarios que iban desde ciudades españolas hasta complejos turísticos como Marina d’Or o incluso Cancún.

Pero el esplendor mediático no fue eterno. Problemas financieros, la pérdida de licencias internacionales y la crisis económica precipitaron su desaparición en 2012. Durante años, España dejó de tener una única Miss. Los títulos se fragmentaron en función de las distintas franquicias internacionales.

Sin embargo, la historia dio un giro inesperado en 2019, cuando Miss España resurgió tras ocho años de silencio. Lo hizo con una mirada distinta, consciente de los cambios sociales y del nuevo papel de la mujer en el espacio público. Ya no buscaba definir un ideal, sino convivir con una época que había transformado profundamente los referentes de belleza, presencia y representación.

Hoy, casi un siglo después de aquel desfile en la sede de ABC, el certamen sigue existiendo, aunque ya no ocupa el mismo lugar en la imaginación popular. Su valor reside ahora en su capacidad para narrar un país entero: sus tensiones, sus avances, sus contradicciones y su forma particular de reinventarse. En el relato de “Señorita España” se esconde, en realidad, el relato de cómo España aprendió a mirarse en un espejo y a reconocer la imagen cambiante de su propia identidad.

🎧 Escucha el episodio completo en Spotify:

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios