El Museo Fundación ICO, en la calle Zorrilla, 3, presenta la exposición Las Ferias del Campo. Paisajes y arquitecturas modernas en la Casa de Campo. Con ella, los madrileños tenemos la oportunidad de recuperar una parte de la memoria reciente de la ciudad. Además, muestra los valores arquitectónicos de unas construcciones levantadas entre los años 1950 y 1975 dentro de la Casa de Campo.
El arquitecto santanderino Francisco de Asís Cabrero, entonces Jefe de la Oficina Técnica de la Obra Sindical del Hogar recibió el proyecto de levantar un recinto ferial -y de recuperar antiguos pabellones en la Casa de Campo para volver a organizar ferias del campo. Se retomaría así la tradición de las ferias ganaderas que se celebraron hasta la caída de la monarquía.
La Feria del Campo estuvo viva hasta 1975. Aunque se mantuvo durante un cuarto de siglo, como la periodicidad era bianual o trianual, solo se celebraron diez ediciones. El régimen todavía apostaba por la economía rural. Madrid, en esos meses de mayo y junio se convertía en un hervidero de delegaciones de todas las provincias españolas. El 1 de Mayo, Franco se inventó la Demostración Sindical en el Bernabéu y, entre mayo y junio, abría la Feria del Campo, que en 1953 alcanzó la categoría de internacional.
Gracias a esta feria, Madrid cuenta con un extraordinario museo al aire libre de la arquitectura española de la segunda mitad del siglo pasado. Los pabellones llevaron la firma de los mejores arquitectos del momento, Miguel Fisac, Alejandro de la Sota, José Antonio Corrales o Ramón Vázquez Molezún. Tuvieron, en los primeros años, limitaciones para la construcción por la carencia de materiales, por lo que todos fueron levantados con ladrillos. Más tarde incorporarían el hierro y el hormigón. Lamentablemente, apena un tercio de aquellas construcciones siguen en pie en la Casa de Campo. Alguno de sus hitos arquitectónicos, como la terraza volada de la torre de exposiciones y restaurante, no existen. Sí pueden verse las ruinas del pequeño anfiteatro que había en su base.

El arquitecto y profesor José de Coca Leicher, ha comisariado esta muestra extraordinaria que, con más de 300 planos, bocetos, fotografías y maquetas, reconstruye esa parte de nuestra historia que desapareció hace tan solo medio siglo. Los trabajos de investigación y documentación le han permitido recuperar la memoria de más de 115 pabellones construidos en este recinto. La exposición pone en valor este enclave como un auténtico ‘laboratorio de arquitecturas’ al haberse convertido en un espacio de experimentación para algunos de los pioneros de la arquitectura moderna en España.
Gracias a un plan especial para la Casa de Campo, aprobado el año 2006, las construcciones que siguen en pie -unas cuarenta- gozan de distintos grados de proyección urbanística, garantizando su conservación. Sería deseable que, además, se trazara un recorrido expositivo que permitiera a los madrileños actuales observar ese conjunto arquitectónico. Algunas de las regiones aprovecharon la parcela que se les cedía para reproducir edificios emblemáticos, como la Puerta del Carmen zaragozana, la de la Bisagra toledana, un pazo gallego, un molino manchego o un hórreo asturiano. Estas construcciones se alinearon en paralelo al paseo de Extremadura, que fue trazado en esos años, coincidiendo con la feria. Como este paseo se convirtió en una de las puertas de entrada a Madrid, los ocupantes de los vehículos veían estos monumentos históricos.
Hoy los pabellones que siguen en pie tienen usos diversos que contribuyen a evitar su deterioro. La restauración de alguno de ellos ha merecido premios. La del pabellón de Convenciones, construido en el año 1953 por Francisco de Asís Cabrero y Jaime Ruiz, obtuvo uno de los premios Hispania Nostra.
Tal vez esta exposición, que puede visitarse gratuitamente hasta el 11 de enero, despierte la curiosidad de los más jóvenes, animándolos a realizar un paseo por la Casa de Campo, que siempre es recomendable, y descubrir este museo al aire libre.