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Parte del cartel del documental Madrid, Ext.
Parte del cartel del documental Madrid, Ext. (Foto: Cuidado con el perro)

Juan Cavestany invita a redescubrir la capital en el documental MADRID, EXT.

Por Ángela Beato
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abeatocmadridiarioes/7/7/19
viernes 22 de agosto de 2025, 17:33h
Actualizado: 04/09/2025 08:06h

El documental Madrid, EXT. llega a los cines el próximo 29 de agosto. La capital es la protagonista de esta película sinfónica que invita a mirarla y escucharla desde una perspectiva inédita. Dirigida por el cineasta y dramaturgo Juan Cavestany, con música de Guille Galván, escritor y guitarrista de Vetusta Morla, la obra se presenta como “un ensayo fílmico acerca de la ciudad y el paso del tiempo, de sus transformaciones y sus contradicciones”.

Lejos de un documental convencional, la película se convierte en un archivo visual y sonoro donde conviven escenas de comercio y fauna, arquitectura y señoras, mercerías y poetas, constructores y destructores de la ciudad, un retrato coral y cambiante que busca dar voz a la ciudad y embarcar al espectador en un viaje sensorial. En palabras de su creador, se trata de “Madrid como nunca se ha visto/oído”.

El preestreno tendrá lugar el 28 de agosto en el Cine Doré, en una sesión abierta al público. A partir de ahí, la propuesta iniciará un recorrido singular: proyecciones en espacios inesperados que evocan el espíritu mismo del proyecto. “Museos, terrazas, mercados, barrios… que es de donde salió la película y donde me gustaría volver a dejarla. Donde la encontré, dando las gracias después de haberla tomado prestada”, explica Cavestany.

La idea de Madrid, EXT. nació de la necesidad de redescubrir la ciudad tras la pandemia. “Filmar qué había quedado y qué pinta tenía el futuro inmediato. (…) Me movía una nostalgia por Madrid, un anhelo de lo que recordamos como ‘más bonito’, pero con la precaución de la nostalgia fácil. No todo tiempo pasado fue mejor. Perseguía también una idea fantasiosa: ¿cómo sería combinar la ambición de un gran documental sinfónico con la bajada a tierra del testimonio encontrado casi al azar?”, reflexiona Cavestany.

Rodada a pie, en bici y en metro, vagando por la ciudad, acumulando imágenes de barrios, comercios, parques o estaciones, ese material se mezcla con una banda sonora única que no solo acompaña a la ciudad, sino que la interpreta. “Tenía que construir la banda sonora no de una ciudad existente sino de su experiencia, subjetiva y única”, afirma su autor Guille Galván. “No se trataba de hacer arqueología ni folklore, sino de armar a través de la música y el sonido, la forma de mirar esa ciudad, de quererla y respetarla. Para ello he tratado de lavar el ruido para obtener sus pepitas de oro: las pistas de sonido, del afilador, las churrerías, las máquinas tragaperras, el metro…”, añade. El resultado es una sinfonía poliédrica donde los ruidos cotidianos se transforman en melodía y ritmo.

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