Sin giros de guion a última hora, el Pleno de la Asamblea de Madrid ha dado este jueves el visto bueno definitivo a la última rebaja fiscal en el tintero de Isabel Díaz Ayuso: el aumento de la bonificación del tributo de sucesiones y donaciones entre tíos y sobrinos, que pasará del 25 por ciento actual al 50.
La medida, pionera a escala estatal e impulsada por el grupo parlamentario Popular, se enmarca en la estrategia de bajada generalizada de impuestos, más aún cuando estos son de carácter "injusto", "confiscatorio" y "anacrónico", del Gobierno regional. Y es que, consideran en el PP, "el dinero -hasta 140 millones de euros, según los cálculos del propio Ejecutivo autonómico- está mejor en el bolsillo de los madrileños".
Puesto que la iniciativa ratificada hoy también recoge la bonificación al cien por cien de la cuota de las donaciones inferiores a 1.000 euros y la bonificación del 99 por ciento en donaciones, sin que sea además requisito imprescindible acudir al notario cuanto la cuantía no alcance los 10.000 euros, se pretende beneficiar a "todas las familias", especialmente a las "rentas más bajas" y las "clases medias". O lo que es igual, "luchar contra la pobreza".
En palabras de la presidenta regional, el objetivo no es otro que conseguir que los madrileños "no estén asfixiados cuando den herencia a lo que es suyo". Ni que tengan que "arruinarse como ocurre en tantos sitios en España" donde "se castiga el ahorro y la propiedad".
"Ya son 32 veces las ocasiones en las que el Gobierno de Ayuso rebaja los impuestos a los madrileños. El modelo que tenemos enfrente son las 93 subidas de impuestos de Pedro Sánchez para que los servicios públicos que se prestan a nivel estatal pues no estén mejorando, sino todo lo contrario. Así que si es un modelo de impuestos bajos, de libertad, de administración pública que funciona frente al desastre del desgobierno de Sánchez", presumía el segundo de a bordo del Partido Popular en la Cámara, Carlos Díaz-Pache, antes incluso del inicio del Pleno.
"El dinero está mejor en el bolsillo de los madrileños"
Por su parte, la consejera de Economía, Hacienda y Empleo, Rocío Albert, encargada de abordar la medida en el debate parlamentario, defendía como esta nueva bonificación beneficiará a cerca de 14.000 ciudadanos y generará un ahorro de 140 millones: "No queremos impuestos a la muerte ni a la generosidad entre hermanos, tíos o sobrinos", sino, "celebrar la vida y proteger a las familias".
La titular del ramo ha puesto además de manifiesto que, desde que la Comunidad empezó a ampliar tales bonificaciones, que no es solo "ideológica", aunque también pues "los madrileños eligieron libertad frente a comunismo", la recaudación a través este impuesto "ha aumentado un 27,5 por ciento" después de que el número de donaciones declaradas por ejercicio haya pasado de 4.000 a las 77.300 que se registraron el año pasado.
La oposición responde
Tal y como habían anticipado en debates anteriores, las críticas de las fuerzas progresistas, Más Madrid y PSOE-M, versarían en torno a las carencias en la financiación de los servicios públicos como consecuencia de la política de impuestos bajos para "las grandes fortunas" liderada por los de Díaz Ayuso. Así, comparten ambas fuerzas, los "regalos fiscales" del Partido Popular a "los ricos" vendrían acompasados de "asfixia al resto de los ciudadanos".
El trámite parlamentario, a tenor de la mayoría absoluta con la que cuentan el PP en la Cámara, se ha saldado además con el voto favorable de Vox. Un 'sí', no obstante, con la pinza en la nariz, ya que su modelo pasa por suprimir totalmente -y no solo bonificar- este impuesto"injusto" y "confiscatorio". Más aún teniendo en cuenta que "aquí hay diputados del PP que también son senadores y han firmado esa derogación". "¿Por qué no lo hacen en la Comunidad de Madrid?", se pregunta el líder de la formación conservadora en la región, José Antonio Fúster.
Tras su publicación en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM), su entrada en vigor está prevista para próximo el 1 de julio.