Sin demasiadas facilidades para contactar e intercambiar pareceres en relación a pacientes comunes, la comunicación entre médico y farmacéutico había sido, al menos hasta la fecha, una de las grandes asignaturas pendientes en el sector sanitario. La campaña de 'Seguridad del Medicamento', puesta en marcha por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM) hace ya un año, presentaba como uno de sus principales objetivos paliar tales carencias. Y lo hacía, en concreto, con una de sus medidas estrella: el impulso al bloqueo cautelar para recetas electrónicas desactualizadas o con algún tipo de error en la prescripción. Una herramienta que, pese a estar disponible en las farmacias madrileñas desde 2015, se encontraba en franco desuso y que aspira a situar el bienestar del paciente en el centro de la acción conjunta entre profesionales.
Pero, ¿cómo funciona el bloqueo cautelar en recetas electrónicas? Clara del Castillo, titular de la Farmacia Petra, una de las más antiguas de Carabanchel, invita a Madridiario a comprobar in situ las posibilidades que ofrece esta herramienta. El primer paso resulta obvio: revisar minuciosamente la receta para verificar que no exista ningún tipo de error en la prescripción. Los más comunes, desactualizaciones en el tratamiento, productos duplicados o algún tipo de alergia a la medicación no detectada en primera instancia. Detonantes, en todo caso, que bien podrían entrañar un grave riesgo para la salud del paciente. “Los farmacéuticos somos los responsables últimos y garantes de la seguridad del medicamento”, advierte del Castillo. “Para eso estamos. Si no se dispensarían las cajitas de medicación en máquinas de vending”, apostilla, por su parte, el vicepresidente tercero del COFM Rafael Areñas.

“Los farmacéuticos somos los garantes de la seguridad del medicamento”
Después de la revisión a cargo del farmacéutico existe un segundo filtro de verificación. Se trata, simple y llanamente, de conversar con el propio paciente para tratar de determinar las motivaciones que subyacen una u otra prescripción. O lo que es lo mismo, dibujar un perfil algo más detallado. Algo tan sencillo como efectivo y es que esta breve charla bebe además de un elevado grado de cercanía y confianza con el cliente, muchas veces de toda la vida, lo que en último término va a proporcionar información muy valiosa a la hora de determinar si existe o no un fallo en la receta. Es, sin lugar a dudas, uno de los grandes puntos fuertes de las farmacias de proximidad.
El tercer y último paso, apoyado en una sencilla interfaz, consiste en alertar al médico de Familia responsable de la prescripción acerca de ese posible error detectado en farmacia. A tal fin, además de eliminar temporalmente el medicamento en cuestión de la receta electrónica, la herramienta de bloqueo cautelar permite acompañar la acción de un mensaje de texto. Se abre de esta forma una vía para la comunicación entre facultativo y farmacéutico hasta ahora prácticamente desconocida. Todo ello con un mismo rumbo: una modificación -o no- en el tratamiento inicialmente pautado. La última palabra, en cualquier caso, será del médico. “En mi caso, siempre añado mi número de teléfono, o el de la farmacia, para que el médico del centro de salud pueda llamarme en caso de que le surja alguna duda. Finalmente, será él quien decida”, explica la titular de la Farmacia Petra. “Antes esta posibilidad era vista como una injerencia en el trabajo del médico y por eso no se utilizaba. O, al menos, había muchos reparos en hacerlo. Ahora la comunicación con el médico prescriptor es directa. Es un gran paso”, añade Areñas.

Más allá de los riesgos para la salud que el bloqueo cautelar pueda evitar, la utilidad de la herramienta se relaciona asimismo con la optimización de recursos disponibles en el Sistema Nacional de Salud, evitando el suministro de medicación adicional innecesara y previniendo el tráfico de determinadas sustancias: “Se han dado casos de recetas completamente desactualizadas, con muchos medicamentos duplicados, y que terminan en el mercado negro. También casos, y esto es muy duro, en los que era un drogodependiente el que estaba consumiendo la medicación de su madre, su tía, su abuela o cualquier otra persona. Con el bloqueo cautelar estas prácticas se pueden prevenir mucho mejor”. También permite evitar visitas innecesarias al médico, con el ahorro que esto supone para las arcas públicas: 50 euros por consulta ordinaria y hasta 400 en el caso de las Urgencias.
“Con salvar la vida de una persona ya merece la pena”
Tras un curso completo desde su pistoletazo de salida, la campaña de 'Seguridad del Medicamento' pretende ahora convertirse, tal y como aseguran desde el COFM, en un “programa permanente”. Categoría que ratificaría su continuidad con el paso de los años hasta asentarse como una de las bases en la práctica diaria de las farmacias madrileñas. El balance, desde luego, apunta a grandes beneficios en caso de consolidarse. Cada una de las 2.970 farmacias de la región realiza una media de 120 bloqueos al año, el equivalente a un total próximo a los 6.000. De tales intervenciones, hasta un 27 por ciento lograron poner freno a problemas que podrían traer consigo graves consecuencias para la salud del paciente. “Si de todos los bloqueos que realizamos al menos uno sirve para salvar la vida de una persona, habrá merecido la pena”, concluyen, al unísono, ambos profesionales.