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ELECCIONES 12M

Ayuso en Girona
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Ayuso en Girona (Foto: Partido Popular)

El PP invoca el 'Efecto Ayuso' para remontar el vuelo en Cataluña: “Hay que cortar el grifo al independentismo”

Por Fernando Rodríguez
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frodriguezmadridiarioes/10/10/22
sábado 11 de mayo de 2024, 09:00h
Actualizado: 12/05/2024 21:25h

La mayoría absoluta cosechada por Isabel Díaz Ayuso el pasado 23J, unido a su gran popularidad más allá de las fronteras de la Comunidad de Madrid, consolidan a la presidenta madrileña como uno de los grandes baluartes del Partido Popular. Por descontado, a escala regional, pero también en el resto de España. Los sucesivos triunfos en las urnas y el carisma desarrollado, primero con la gestión durante la pandemia del coronavirus y después con su férrea oposición al Gobierno de Pedro Sánchez, la convierten así en un gran activo electoral, tanto directo como indirecto, que los de Alberto Núñez Feijóo no están dispuestos a desaprovechar. Sobre todo en aquellas autonomías donde el partido parte en una posición de desventaja frente a otras fuerzas. Prueba de ello, aunque sin el éxito deseado, su participación en la campaña vasca. Ahora, en la recta final de la carrera electoral catalana, también con su presencia en las cuatro provincias.

"Estaremos donde nos pida el partido"

“Estaremos donde nos pida el partido”, avanzaba meses atrás el secretario general de los Populares madrileños y mano derecha de Díaz Ayuso, Alfonso Serrano. Dicho y hecho. Conscientes de que los resultados del 2021 –con apenas tres diputados en lo que supone el peor bagaje electoral de su historia en Cataluña– no se pueden repetir, el PP ha optado por quemar todas sus bazas en la última semana de campaña. A tal fin, los temas en la palestra no podían ser otros que la gestión económica del Ejecutivo central, especialmente en la forma en que los impuestos afectan al bolsillo de los contribuyentes, y, por supuesto, el sentimiento identitario, de la mano del fantasma de un movimiento independentista que, aún sin encontrarse en su mejor momento, promete continuar presentando batalla. Todos ellos del dominio de una Díaz Ayuso estrella del mitín del pasado lunes junto al candidato Alejandro Fernández en la Barcelona más española, Sarrià.

Ayuso junto a Alejandro Fernández en Barcelona (Foto: Partido Popular)

“Hay que revertir de una vez por todas el negocio corrupto que representa el independentismo. Creo que queda claro. Hay que cortar el grifo ya del victimismo, de la lloriquería, de la exigencia, del agravio, de la mentira… Se tiene que cortar esta corruptela ya. No se puede hacer más daño. Cuanto más descentralizada está España, cuanto más autogobierno tienen las comunidades autónomas, especialmente Cataluña, más la están hundiendo. Cuanta más independencia tienen, peor lo están haciendo. ¿A dónde nos quieren llevar? Educando en el desprecio, en el odio a España. No hay derecho. Ser catalán es una forma de ser español, como ser andaluz o gallego, extremeño o vasco y juntos, en la pluralidad y en los contrastes, podemos con todo. No podemos dejar que esta corruptela siga, insisto, porque si nos siguen enfrentando, si nos siguen dividiendo, Cataluña se va a quedar en manos de bandidos, totalitarios y corruptos”, lanzaba desde la Plaza Artós la máxima mandataria regional, consciente de la importancia del acto en la pugna por el voto derechista con Vox.

"Ser catalán es una forma de ser español"

Ya el jueves, tras cumplir con la agenda institucional en Madrid, Díaz Ayuso regresaría rauda a tierras catalanas. El objetivo, impulsar a los cabezas de lista en las tres provincias restantes. Su paso por Girona, Tarragona –con parada incluida en Cambrils– y Lleida durante el cierre de campaña no pasaría en absoluto desapercibido. En el camino hacia “una España próspera y llena de oportunidades y libertad”, la presidenta apuesta por acabar con la "miseria moral de Sánchez". También, en el ámbito catalán, con las "redes clientelares" que "crean ciudadanos de segunda según la afinidad y la cercanía con el poder político". Para ello, no obstante, sería necesario desalojar de las instituciones a aquellos que la tienen "secuestrada" por el "totalitarismo" y el "poder ilimitado". Es decir, "socialistas e independentistas".

“No podemos abandonarnos, no podemos hacer dejación de funciones, no podemos desaparecer los representantes ni el Estado de ningún rincón del país. Simplemente tenemos que convivir y escucharnos (…). No puede haber revanchismo entre regiones. Por eso los presidentes tenemos que viajar más y escucharnos. Todo lo que pase en Cataluña y en el resto de España es cosa de todos (...). Por las nuevas generaciones y por todas esas generaciones de catalanes y de españoles que han peleado tanto aquí en Cataluña por levantar esta tierra que era tan próspera, abierta y que ahora mismo siempre está sumida en la división y en esa decadencia que nos negamos a que siga creciendo”, resume.

Hasta Cataluña se ha desplazado también otro de los primeros espadas en la terna Popular, el presidente andaluz Juan Manuel Moreno. El contraste entre ambos perfiles, Ayuso y Moreno, que representan, respectivamente, la línea dura y moderada del partido, dejan a las claras la necesidad de ensanchar el espectro electoral para mejorar el último resultado. Por un lado, captar al votante descontento por la tibieza del Partido Socialista de Cataluña (PSC) y las concesiones al independentismo desde La Moncloa. La fórmula empleada años atrás en Andalucía no distaba en demasía. Su éxito, probado. Más aún teniendo en cuenta el alto porcentaje de migrantes andaluces en el noreste peninsular. Por otro, como parece lógico pensar, robar voto a Vox sirviéndose del colmillo de la jefa del Ejecutivo madrileño. El de Ciudadanos ya estaría, en cualquier caso, en el bote.

De acuerdo con los últimos sondeos, publicados el pasado lunes, el PSC de Salvador Illa ganaría las elecciones con una horquilla próxima a los 40 escaños sobre un total de 135. Una mayoría suficiente, en el más optimista de los casos, para gobernar en solitario. Otro escenario, bastante más probable, daría lugar a un Ejecutivo de coalición junto a ERC, que obtendrían en torno a una treintena de diputados, y Comuns Sumar, siempre por debajo de los actuales ocho. Según el CIS, Junts terminaría la jornada en segundo lugar, concentrando otras 30 butacas en el Parlamento catalán. El PPC, en cuarta posición, remontaría el vuelo al pasar de tres a entre 12 y 15 escaños. Una escalada mediada, en gran medida, por la desaparición de Ciudadanos. Vox mantendría el tipo, aunque podría incluso perder alguno de sus 11 diputados. También cabría esperar una bajada de la CUP, que actualmente ostenta nueve butacas. La sorpresa llegaría, en caso de concretarse, con la irrupción de la fuerza ultraderechista Alliança Catalana con dos parlamentarios.

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