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Obra 'El año pasado por agua'
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Obra 'El año pasado por agua' (Foto: Antonio Castro)

‘El año pasado por agua’: ¡Que llueva, que llueva!

viernes 23 de febrero de 2024, 13:41h
Actualizado: 27/02/2024 07:55h

El año 1889 se estrenó en el desaparecido teatro Apolo de la calle Alcalá, una pieza del género chico titulada El año pasado por agua, con partitura de Chueca y Valverde y libro de Ricardo de la Vega. Tres años antes los mismos compositores habían triunfado clamorosamente con La Gran Vía. A su nueva producción se consideró como continuadora de aquella. El año pasado por agua es, realmente, una revista en la que, con los temas musicales, se iban intercalando diálogos sobre la actualidad madrileña y nacional. Las pocas veces que se repone este título es formando un programa doble con otro del mismo género. Ahora se erige en protagonista absoluto.

El teatro de La Zarzuela recupera esta pequeña joya dentro del proyecto Zarza, el programa destinando al público y artistas jóvenes. La nueva directora del teatro ya ha confirmado que esta iniciativa va a tener continuidad.

El año pasado por agua se inspiró en las abundantísimas lluvias que habían caído sobre Madrid el año anterior. A caballo entre dos años, los madrileños confían en que el nuevo traiga mejores noticias y más prosperidad a la ciudad. Es una de las obras con más genuina ambientación madrileña. Por el escenario van apareciendo desde Neptuno con su carro a la Cibeles. No faltan chulos y manolas deambulando por los que se llamaban ‘barrios bajos’ de la ciudad. Todos tienen su momento musical que, tras su estreno, saltaron a las calles. La conocida como Mazurka del paraguas, se convirtió en una canción coreada por todos, como la habanera de la Menegilda, Oiga usted, caballero.

Sobre este material ha trabajado Marta Eguilior, una directora de escena que se va afianzando, producción a producción, en el mundo de la lírica. Ella acomete sin complejos el montaje de una auténtica revista, brillante y divertida, apoyada en un delirante vestuario de Betitxe Saitua y un compacto trabajo del joven elenco. Es gozoso ver a este reparto saltar del chotis al zortziko, al vals… vestidos de lentejuelas de arriba abajo. Todos cantan, bailan y actúan a un ritmo trepidante, con momentos especialmente inspirados, como el trío de los guardias -Traemos los cuerpos truzaus- o la apoteosis final. Dieciocho artistas en escena que conectan inmediatamente con los espectadores.

Marta Eguilior, con Enrique Viana como firmante de la versión, aprovecha el fenómeno meteorológico del título para llevar a escena los problemas medioambientales de esta generación: la sequía, los ciclones, la quema de bosques… Las apariciones del personaje que encarna a la sequía provocan carcajadas. Aparece también el personaje de La Zarzuela, que lanza al público una soflama sobre sus propias virtudes como género artístico.

Este tipo de piezas del género chico no precisa de grandes orquestas ni de cantantes aguerridos. Las estrenaban los actores populares del momento con capacidad para entonar un poco. Ello no resta eficacia a las partituras. En esta nueva producción se cuenta con una orquesta de cámara, situada a la vista del público (no oculta en el foso) que está dirigida por Lara Diloy. Debutó en este teatro al frente de Don Gil de Alcalá y ya es directora invitada en numerosas orquestas nacionales e internacionales.

El año pasado por agua se representa en el teatro de La Zarzuela en funciones matinales para escolares los días 24, 26, 27, 28 y 29 de febrero. El 1 de marzo habrá dos funciones matinales. Y en funciones abiertas el 23 de febrero, a las ocho de la tarde, y el 24 a las 12 de la mañana y ocho de la tarde.
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