Un año más, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) ha acogido la entrega de las Insignias a los nuevos colegiados de Honor, galardón que lleva otorgándose desde 1988 teniendo como objetivo reconocer los méritos de figuras no exclusivamente relacionadas con la arquitectura, sino aquellas que de una manera u otra hayan aportado un valor añadido a este arte.
El decano del COAM, Sigfrido Herráez, ha introducido a los elegidos para recibir esta distinción, los arquitectos Alberto Campo Baeza y José Antonio Camuñas, el escritor Antonio Muñoz Molina y el periodista Pedro Montoliú, “con los que compartimos nuestro amor por la obra de los arquitectos, cuyo legado queremos y debemos proteger desde todos los ámbitos”.
“Con estas insignias de honor, el COAM pretende rendir homenaje a disciplinas que, si bien nos une el denominador común de la creación, también se caracterizan por su profunda preocupación y compromiso con la sociedad, la ciudad que habitamos y por un futuro más sostenible”, ha señalado.
Herráez, que comenzaba llenando de agradecimientos a los cuatro premiados, ha indicado la relevancia y valores que la arquitectura representa, haciendo hincapié en la importancia de la presencia tanto de Antonio Muñoz Molina como de Pedro Montoliú por sus “dibujos con las palabras”. Comenzando por Camuñas y acabando con Baeza, el decano ha realizado presentaciones individuales y personalizadas en las que ha querido resaltar no solo sus logros, sino también la admiración que siente hacia ellos, su recorrido y su aportación a la arquitectura.
José Antonio Camuñas Solís, arquitecto y director de la Fundación Antonio Camuñas dedicada al estudio de la arquitectura moderna, ha sido el primero en recibir su insignia agradeciendo al decano su nombramiento como Colegiado de Honor y declarando que para él dicho nombramiento "tiene un mérito doble para mí porque es una distinción que te dan los compañeros con afecto y cariño". También ha querido agradecer a su padre Antonio Camuñas por introducirle en el mundo de la arquitectura, hablando de la asociación creada en su nombre.
En su intervanción, el periodista y también Cronista Oficial de la Villa desde 1999 Pedro Montoliú ha querido mostrar el valor de la arquitectura y en concreto de los arquitectos por los cuales ha dicho "tener gran estima". El decano de los Cronistas de la Villa ha hecho un recorrido por su carrera profesional y la conexión que esta ha tenido, en ocasiones, con el mundo de la arquitectura. "He sido testigo de algunas de las obras más importantes de la ciudad, conociendo a tantos arquitectos que pido perdón por aquellos que no he podido nombrar". Finalmente, ha manifestado el honor que ha supuesto para él recibir dicha insignia, agradeciendo una vez más la labor de los arquitectos a lo largo de la historia.
El tercer galardonado de la tarde, Antonio Muñoz Molina, ha compartido un recuerdo de infancia, cuando le llevaron "a la catedral de Jaén y sus espacios y resonancias avivaron algo en mí incluso siendo aún un niño". El escritor y articulista, ganador del premio Príncipe de Asturias, ha elogiado la belleza de la arquitectura y la pasión por el arte que esta le inspira y "que me ha llevado en numerosas ocasiones a escribir sobre ella". Muñoz Molina, que también estudió Historia del Arte, ha mencionado cómo "el trabajo de arquitecto ha estado sometido a presiones muy violentas" y ha puesto el acento sobre la importancia que ha tenido, tiene y tendrá la arquitectura en la historia.
Alberto Campo Baeza ha sido el último en recibir su distinción. Premio Nacional de Arquitectura (2021) y poseedor de varios doctores Honoris Causa, ha sido elogiado por los anteriores premiados que se han dirigido a él como "maestro" y ha realizado un discurso breve en el que se ha mostrado visiblemente agradecido y emocionado ante el recibimiento de la insignia otorgada, mencionando que "no me siento, a pesar de todo, merecedor de tan gran honor".
Tras acabar los discursos, los premiados han recibido una ovación que daba por finalizado un acto lleno de pasión y gratitud hacia la arquitectura, hilo conductor del evento y protagonista absoluto de una tarde dedicada por completo a la muestra de admiración ante esta disciplina.