La exposición Loving the Alien, comisariada por Laura López Paniagua que fue presentada el 1 de febrero en la Casa Encendida de la Fundación Montemadrid, explora el concepto del ‘alien’ profundizando sobre el concepto del ‘nosotros’ en oposición a los ‘otros’ a través de artistas como Sandra Mujinga, Anne Duk Hee Jordan, Mari Katayama y Ovartaci.
Esta muestra, que se podrá visitar hasta el 28 de abril, toma su título de la canción ‘Loving the Alien’ de David Bowie y plantea preguntas relacionadas con la identidad, lo que existe dentro de nosotros y la existencia, además de abordarse ideas como las incertidumbres de las guerras, la crisis ecológica y la inteligencia artificial.
Reworlding Remains (2021) y Sentinels of Change (2021). Sandra Mujinga. Sala C
La noruega de origen congoleño Sandra Mujinga, destaca por sus obras bañadas en una luz verde -verde extraterrestre, o verde de cámaras de visión nocturna- la cual consigue dar un imagen imponente y atractiva a los visitantes junto con tres monstruos o gigantes hechos de tela descabezados. ¿Quiénes son?
El trabajo de Mujinga se centra en un profundo interés por el cuerpo y también por su ausencia, por la visibilidad y la invisibilidad. En sus instalaciones, con elementos nocturnos, de camuflaje y reminiscencias ciborg, crea espacios fronterizos donde se aparecen habitualmente figuras humanoides fantasmales que nos interrogan, como sucede en Loving the Alien.
Unruhig bleiben / Staying with the Trouble (2019), Brakfesten – La Grande Bouffe (2022, en colaboración con Pauline Doutreluingne). Anne Duk Hee Jordan. Sala B.
Anne Duk Hee Jordan (Korea, 1978) traslada a través de su arte la idea de aquello que debemos llegar a ser en un planeta en vías de destrucción. Jugando con las perspectivas, pretende llevar la atención a la ecología en su conjunto, dejando más de lado a la figura del ser humano y exponiendo la idea de restituir nuestra relación con la naturaleza.
Duk Hee además, presenta en el video Staying With the Trouble una historia épica de metamorfosis, apareamiento y canibalismo protagonizada por mariposas, anfibios, bacterias y hongos. Del mismo modo, en Brakfesten – La Grande Bouffe, Duke Hee nos indica el camino de la transfiguración mediante un bosque sueco infectado por la enfermedad del olmo holandés.
shell (2016), bystander #014, #023, (2016), leave-taking #06, #05, #04 (2021), possession #2312, #2355, #2429 (2022). Mari Katayama. Sala C
Artista inclasificable y cuya obra rechaza cualquier lectura simplificada, Mari Katayama (Saitama, Japón, 1987) despliega en sus autorretratos fotográficos una profunda exploración de su propia identidad, donde muestra una extraña vulnerabilidad, fuerza y dignidad con tintes surrealistas.
En las imágenes de su cuerpo, sus piernas prostéticas, sus alter egos maniquíes y sus efectos personales, Katayama se adentra en qué es lo femenino, en la sexualidad y en los rincones psicológicos; y nos invita a preguntarnos hasta qué punto somos nuestro cuerpo, cuánto de nuestro cuerpo o nuestros objetos conforma nuestra identidad, hasta qué punto cuando el ‘otro’ te mira, te define y te posee.
Ovartaci. Sala C
Nacida Louis Marcussen en 1894, Ovartaci se identifica muy pronto como mujer. Tras un viaje iniciático con psicotrópicos en Argentina,y tras pasar la mayor parte de su vida ingresado en el área psiquiátrica del hospital Risskov en Aarhus (Dinamarca) se automutila tras ser denegada su solicitud de cambio de sexo.
Debido a su frustración vital con respecto a su identidad de género y las dificultades por las que le hicieron pasar, mostró a través de su arte un mundo protagonizado por la figura femenina utilizando muñecas, marionetas, figurillas y “Fantasmas de Humo”.