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Obra 'La Sylphide'
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Obra 'La Sylphide' (Foto: Antonio Castro)

‘La Sylphide’, nueva producción de la Compañía Nacional de Danza

‘La Sylphide’, en el Teatro de la Zarzuela

jueves 07 de diciembre de 2023, 10:41h
Actualizado: 15/12/2023 12:05h

En diciembre de 2020, un año después de ser nombrado director de la compañía, Joaquín de Luz estrenó su montaje de uno de los ballets románticos más populares: Giselle. Tres años más tarde presenta otra producción eminentemente clásica: La Sylphide. Sigue así su trayectoria de compaginar la danza contemporánea con el gran repertorio, para lo que considera que ya está perfectamente preparada su compañía.

Siendo una obra de repertorio, tiene, para los entendidos en la danza, numerosas diferencias estilísticas respecto a los ballets creados, por ejemplo, por Marius Petipa. August Bournonville fue un bailarín, maestro y coreógrafo danés del siglo XIX que creó un estilo propio en la forma de colocar los brazos, el cuerpo o de trazar los movimientos de los bailarines. Desarrolló la mayor parte de sus obras con el Royal Danish Ballet, entre ellas La Sylphide, que se estrenó en Copenhague en 1839. La partitura de esta versión es de Herman Severin Løvenskiold.

El estreno es Madrid de este ballet en el siglo XIX estuvo marcado por la rivalidad: dos teatros la pusieron en escena al mismo tiempo. En el del Príncipe (hoy Español) la dirigió el maestro francés Víctor Bartholomin, con su hija Adele como primera bailarina. Estrenaron el 7 de octubre de 1842. Tres días más tarde se presentaba en el teatro del Circo, de la Plaza del Rey. Celina Petit fue la protagonista. Pero esta sílfide no fue la de Bournonville, sino la de Filippo Taglioni y Jean Schneitzhoeffer, que se había estrenado en la ópera de París diez años antes.

En cualquier caso, Madrid iniciaba unos años de furor balletístico aumentado con la presencia de Guy Stephan, Sofía Fuocco y, un poco más tarde, la española Petra Cámara.

A pesar de estos antecedentes, la creación de Bournonville, no ha sido habitual en nuestros escenarios. En 1996 La Sylphide se representó en el Albéniz por el Stanislavski Ballet de Moscú, con Arancha Argüelles como solista y, en 2002, llegó al Real con el montaje de la compañía creadora, el Royal Danish Ballet.

Desentrañar el argumento de este ballet es bastante complicado. La sílfide es un espíritu travieso que se manifiesta en la campiña escocesa durante los preparativos de la boda entre Effie y James. El espíritu se enamora perdidamente del campesino y se hace visible solo para él. James acaba besando a la sílfide, lo que provoca el enfado de su prometida. El mismo día de la boda, James desaparece en el bosque ante la desesperación de Effie. Hay otro personaje fundamental en el desarrollo de la historia, que es la vieja Madge, una especie de bruja que enreda todo lo que puede. A diferencia de otros ballets románticos, la historia no tiene un final feliz.

Para esta puesta en escena se ha contado con Petrusjka Broholm, antigua solista del ballet danés, que ha montado La Sylphide para compañías de todo el mundo. La escenografía es de Elisa Sanz y la iluminación de Nicolás Fischtel.

Joaquín de Luz se ha reservado la representación del día 13 para encarnar al personaje protagonista. En 1998 lo afrontó por primera vez y, desde entonces, lo ha representado en numerosas ocasiones. Esta vez quiere hacerlo para dar la ‘alternativa’ a Hamin Park, una joven bailarina coreana de 19 años que cree será una futura estrella de la danza. Los papeles principales van a ser bailados por cinco elencos diferentes. En las funciones del 10 y el 15 serán artistas españoles, Cristina Casa y Mario Galindo.

La representaciones se harán con la Orquesta y coro de la Comunidad de Madrid, dirigida por Daniel Capps o Tana Simoncic.

El director de la compañía sigue insistiendo en la necesidad de contar con un teatro -o un espacio- propio para poder desarrollar una programación continuada y poder crear un repertorio que se mantenga todo el año.

Entre sus proyectos para el futuro está el hacer un nuevo montaje de otro gran ballet romántico: Romeo y Julieta.

La Sylphide se representa hasta el 17 de diciembre en el teatro de La Zarzuela. Apenas queda un centenar de entradas para todas las funciones.
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