Mientras España se rompe, el doctor Frade me cura el vértigo
martes 17 de octubre de 2023, 09:56h
El PP ganó las elecciones del 23 de julio, pero, al no contar con suficientes apoyos en el Congreso de los Diputados, Alberto Núñez Feijóo, su líder circunstancial, no pudo ser investido presidente del Gobierno de España. Es lo que pasa en las democracias parlamentarias. Ahora le toca el turno a Pedro Sánchez, que siendo segundo puede repetir en la Presidencia del Ejecutivo español si consigue los votos necesarios para ser investido. En esas estamos. Sánchez trata de buscar los apoyos necesarios y Feijóo y los suyos, a lo suyo, es decir, a convencer a propios y extraños de que, con los socios del secretario general del PSOE, no se puede ir más acá del desastre. ‘España se rompe’ es el lema de la anti campaña de los que no se han comido el ‘caramelo saci’ de la gobernabilidad a pesar de ser el primer partido en los pasados comicios nacionales. Es muy propio de los agoreros y ángeles de la ruina, difamar y mentir sobre los contrarios, en vez de destacar lo propio. Además de que una ley de amnistía, cuyo texto se desconoce hasta la fecha, rompería España, que estaría gobernada por hombres y mujeres perversas, entre ellas, amigas de los terroristas de Hamas (ETA ya no existe, por lo que no pueden recurrir a los terroristas de siempre), de los separatistas y demás personal de mala especie. Recientemente, la dirigente del PP, Cuca Gamarra, dijo que la foto de Sánchez con representantes de EH Bildu, que era la foto de la “indignidad”, olvidando que el popular Javier Maroto se reunió en 2015 con la alcaldable al Ayuntamiento de Vitoria de EH Bildu, Miren Larrion. Para foto de la indignidad, la del Trío de las Azores: George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar. Esos tres siniestros personajes decidieron invadir Irak con la mentira de la existencia de armas de destrucción masiva que nunca aparecieron. Destrucción y cientos de miles de muertos ocasionados por esta invasión ilegal. O sea que menos lobos, caperucita Gamarra. Dos días antes de la festividad del 12 de octubre, sufrí, estando en casa, una sensación de mareo, de vértigo, muy desagradable, la cabeza me daba vueltas a una alta velocidad. En pocos segundos, esa sensación se hizo menos agresiva, aunque el malestar se mantenía. Inmediatamente, llamé a mi buen amigo, el doctor García Blanco, quien me tranquilizó diciendo, tras oír mis explicaciones, que tenía vértigo y que la causa era las cervicales o el oído. Antes de nada, me preguntó si había leído mucho sobre los del que se rompe España. Le conté que esas declaraciones, entre ellas, las de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, donde el desastre y el caos son elementos comunes en sus afirmaciones, me producen malestar, desasosiego y hacen que me sienta al borde de una gran sima, un precipicio, con una sensación de peligro, de vértigo. Desde que Ayuso barrió en las pasadas elecciones autonómicas, sus actuaciones se centran en la denuncia sobre el futuro negro que nos espera si Sánchez repite en el cargo: “Vamos a ir dando el terreno para que entendamos que la amnistía y lo que van a hacer ustedes es por la convivencia y por el futuro de todos, que los golpistas vuelvan a delinquir, que vuelvan a atentar contra España, contra su unidad, contra la separación de poderes, contra el Estado de Derecho”. Y lo dijo sin respirar de un solo soplo. Volvamos a mi vértigo. Pedí cita en mi Centro de Salud La Paz, en Rivas-Vaciamadrid, y tengo que ir el 6 de noviembre. Mucho tiempo para encontrar una solución médica. Lo siguiente, acudir la urgencia extrahospitalaria. Mala suerte, no había médico. Pensé en acudir al Hospital del Sureste (Arganda), pero decidí no hacerlo siendo conocedor de que sus servicios de urgencias, según CCOO, están al borde del cierre. Su plantilla se ha reducido de 25 a 12 facultativos. El agobio del vértigo me agobiaba. Decidí llamar a otro buen amigo, el doctor Ángel Frade, mi médico de cabecera de siempre, ya jubilado pero muy activo. Se presentó en mi domicilio, me revisó y me dispensó un fármaco, que no tuve que comprar porque el galeno lo traía en el bolsillo. Si no tienes un amigo médico o un conocido en el centro de Salud, y sufres algún contratiempo, ante la situación de la sanidad madrileña, que es competencia de Ayuso, lo mejor es rezar mientras te mareas o acudir a la espera eterna en la urgencia hospitalaria, porque la cita para el médico de familia se eterniza. También puedes verte en la tentación de contratar un seguro privado para casos de desesperación. Ya tenemos también en Rivas un hospital privado. ¿Por qué no colaborar en que lo privado engorde ante la falta de respuesta de lo público? debe ser la reflexión de los actuales gobernantes. Mientras España se rompe y Ayuso, entre otras, pronostica que vamos camino al desastre total, si sale adelante la investidura de Sánchez, las cosas de la casa, de la Comunidad de Madrid y sus madrileños, sin hacer, y el cuarto de estar sin adecentar, y la sanidad en unos malos momentos como para tener vértigo. Es verdad que he tenido la libertad de acudir a un amigo para aliviar mi tensión, la que se me altera cuando percibo que los discursos falsarios se envuelven en una retórica de odio acompañada de un montón de profecías apocalípticas.
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Periodista. Empezó su carrera profesional en El Socialista, colaboró con medios como Diario 16 e Interviú y durante casi una década intervino en tertulias de la Cadena Ser. Fue presidente de Tele K (televisión de Vallekas). Durante más de 30 años se dedicó a la información autonómica en Servimedia, Ha recibido numerosos premios de la Asamblea de Madrid, el Gobierno regional, la ONCE, Canal 33 y premio APM, entre otros. También ha recibido, tras su jubilación que no retirada, un homenaje de los todos los presidentes de la Comunidad de Madrid y de la Asamblea autonómica. En la actualidad, colabora con Madridiario y Zarabanda.
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