Por ello, el Gobierno ha ido retrasando cada vez más la edad para acceder a una pensión y ha aumentado los requisitos en lo referente a años cotizados. En el año 2013, era necesario tener 65 años y 35 años cotizados. Para 2027, la edad mínima será de 67 años y te exigirán haber cotizado 38 años y 6 meses. Muchos trabajadores no descartan que estos requisitos se endurezcan aún más en los años venideros y no tienen ninguna certeza de que se puedan mantener las cantidades prometidas.
Los más pesimistas opinan que las personas que tienen en torno a 40 años o menos en la actualidad lo tendrán muy complicado para recibir una pensión que les permita vivir por encima del umbral de la pobreza cuando se jubilen. Por ello, es recomendable que empieces a planificar tus finanzas para conseguir complementar de alguna manera tu pensión en el futuro.
Trabaja y ahorra
El primer paso que debes dar es empezar a ahorrar cuanto antes. Márcate un objetivo que sea realista y aparta esta cantidad al principio de mes. Un 10% de tus ingresos mensuales es un monto adecuado. Ten en cuenta que este dinero no es para darte un capricho, cubrir una emergencia ni irte de vacaciones. Para estos, deberías crear otros fondos separados.
Si tu salario es demasiado bajo, podrías buscar un segundo trabajo a tiempo parcial o por cuenta propia que lo suplemente. Así garantizarás que puedes cubrir todos tus gastos y ahorrar la cantidad planeada.
Conserva el poder adquisitivo de tus ahorros
Seguro que ya sabes que el dinero pierde valor de un año a otro. El precio de la vida sube y un salario básico de hace 20 años es insuficiente para vivir hoy en día. Por ello, vas a tener que invertir tus ahorros a medida que los vayas generando, para compensar la inflación.
Cuando estás empezando, el capital disponible es bajo y esto te impide acceder a muchos tipos de inversión. Debes buscar uno en el que puedas entrar sin importar cuánto dinero tienes. Por ejemplo:
- Depósitos bancarios a plazo fijo
- Comprar acciones de compañías sólidas y mantenerlas a largo plazo
- Invertir en el mercado forex
Este último te permite empezar con cantidades realmente bajas que van desde unos pocos cientos de euros y puedes hacerlo tú mismo a través de tu ordenador. Sólo necesitas abrir una cuenta en un broker. Puedes ver una lista de los mejores brokers Forex en España en alguna web especializada en esta temática. Por lo general, suelen incluir opiniones de cada uno y comparativas elaboradas por expertos. En estas webs también encontrarás consejos y cursos para aprender a invertir.
Ten presente que al invertir con un capital bajo no te harás rico, pero ese no es el objetivo en este momento. Lo que quieres es evitar que se devalúe. Si el dinero ahorrado este año te permite reamueblar tu salón, quieres que pueda comprar lo mismo dentro de 10 años.
Haz que el dinero trabaje para ti
A medida que vayan pasando los años, irás acumulando más dinero proveniente de tu trabajo. Gracias a las pequeñas inversiones que has ido haciendo, estará ajustado a la inflación. Como la cantidad total es cada vez más elevada, los rendimientos de estas empezarán a ser más interesantes. Porcentualmente seguirá tratándose de márgenes bajos, pero en términos absolutos ya supondrán cantidades de dinero más importantes.
A partir de ese momento, podrás emprender inversiones más ambiciosas con el objetivo de generar beneficios un poco más altos. Algunos ejemplos son:
- Montar una empresa
- Continuar con las inversiones en Forex o en acciones
- Adquirir inmuebles para alquilar o revender
Tu objetivo debe ser el de reinvertir continuamente todo (o la gran mayoría) del dinero que obtienes por esta vía. Llegará un momento en que puedas reducir la cantidad mensual que retiras de tu trabajo mientras tus ahorros continúan multiplicándose y tú disfrutas de un poco más de dinero para tu día a día.
La meta final es llegar a un punto en donde el total de dinero ahorrado a lo largo de los años te genere unos beneficios mensuales suficientes para mantener el estilo de vida que tú quieres. De esta forma, conseguirás un complemento a tu pensión estatal o unos ingresos que la sustituyan en caso de que no te concedan ninguna.