Conocer un lugar también es saborearlo
Aparte de contemplar las vistas, acudir a museos y realizar actividades, un momento de todo viaje consiste en saborear su gastronomía. En este pueblo montañoso, el sabor de su cultura no iba a ser menos, y por eso se pueden encontrar diferentes restaurantes en Patones que conforman una oferta gastronómica variada y llena de tradición. Parte de lo que se come en un lugar tiene que ver con características tan variadas como la climatología de la zona y de la riqueza de todos aquellos productos que se pueden encontrar en su ganadería y agricultura. Patones está formado por el encanto e historia de Patones de Arriba, un pueblo que conserva toda la arquitectura y esencia de una aldea del siglo XVI; y por Patones de Abajo, un anexo más cercano a la carretera que se utilizaba como segunda residencia, y que es a día de hoy, el lugar en el que se encuentran sus habitantes.
Patones es un lugar de heladas e incesante frío en invierno, pero a su vez mantiene temperaturas elevadas en verano, convirtiendo sus cuestas en un esfuerzo físico francamente retador. Por tanto, los restaurantes que encontraremos tendrán que aportarnos la energía adecuada que sirva para reponer toda la fuerza que necesitaremos en esta visita. Al ser un pueblo con historia, entre toda la variedad gastronómica destacan todos aquellos platos tradicionales y propios de la cultura castellana y madrileña. Hay sopas y migas para calentar nuestro ánimo en las fechas más frías, pero existen a su vez, las mejores carnes de la ganadería de la zona, que aportan la energía necesaria para recorrer una y otra vez los puntos más altos del pueblo. También encontraremos en las cartas una oferta de platos y recetas verdes llenas de hortalizas, como por ejemplo, los judiones.
De entre todos los restaurantes que podemos encontrar en Patones, podemos destacar 6:
- El Rey de Patones.
- El Lavadero de Patones.
- El Bodegón de Patones.
- El Chiscón.
- La Cabana.
- El Rincón de Patones.
Prácticamente la gran mayoría de ellos ofrecen precios y menús que rondan desde los 18 hasta los 25 euros. Se tratan de lugares llenos de encanto y de tradición gastronómica similar, pero con ciertas particularidades, como por ejemplo, que en El Rey de Patones se admiten mascotas o que en La Cabana hay un parking que facilita en gran medida la problemática de aparcar en las inmediaciones del pueblo. El Rincón de Patones cuenta con unas magníficas vistas a la sierra, mientras que el Bodegón de Patones ofrece menús para celíacos.
¿Cómo se llega a Patones?
La distancia con Madrid capital es de aproximadamente unos 60 kilómetros. Si el medio de transporte fuese nuestro vehículo privado, lo suyo sería ir en dirección a la autovía del Norte A-1 hacia Burgos. En la salida 50, debemos salir hacia Torrelaguna. Para salir de este pueblo, la dirección de la carretera que hay que tomar, es la M-102.
Por otro lado, hay transporte público que sale diariamente, a través de dos líneas de autobuses desde Plaza Castilla.
¿Qué es lo más llamativo de Patones?
Sin lugar a duda, uno de los principales reclamos turísticos lo encontramos concretamente en Patones de Arriba, ya que la esencia de sus construcciones realza un valor estético y cultural. Como si de un antiguo poblado se tratase, la piedra y la pizarra cobran un protagonismo absoluto en mitad de la montaña, alzándose con fuerza y vigor. Por ello, el simple hecho de pasear por sus calles es un placer que hará el encanto de todas aquellas personas que quieran alejarse de la fría urbe.
No obstante, además de poder recorrer todo el casco antiguo, su entorno natural llama a los amantes del senderismo con unas rutas fantásticas. También existen una gran cantidad de visitas guiadas variadas en las que es posible descubrir las aves de la zona o las características geológicas de su suelo.