Sin respeto al Parlamento
viernes 17 de mayo de 2013, 00:00h
Actualizado: 20/05/2013 10:41h
A Tomás Gómez se le está yendo de las manos su futuro político y el futuro de su partido en Madrid. O rectifica a tiempo, o habrá que creerse a pie juntillas los resultados de las encuestas que se han publicado en los últimos días sobre intención de voto que indican, que aún perdiendo el PP la mayoría absoluta en la Comunidad de Madrid, el partido que aspira a sucederle, a gobernar, el PSM, obtendría los peores resultados de su historia, algo que sería insólito, pero que se explica por la política equivocada que está llevando a cabo Tomás Gómez, la política del sentirse herido de muerte y querer morir matando, y que ayer se tradujo en otro episodio esperpéntico, bochornoso, en el Parlamento regional.
Después de la expulsión de Maru Menéndez en el pleno de la semana pasada, por llamar corrupto al presidente regional, Ignacio González, ayer se esperaba una estrategia del grupo socialista para no condenar al olvido la expulsión y suspensión por un mes de su diputada. Pero nadie esperaba la estrategia infantil de pataleo, impropia de quienes han sido elegidos por el pleno, la provocación de expulsiones por goteo. Hasta cinco diputados socialistas fueron expulsados ayer del pleno por llamar corrupto al presidente regional. Todos llevaban preparado el mismo texto, la misma fórmula de incitación al desalojo. Todos pronunciaron las mismas palabras para no dejar resquicio y obligar a que el presidente de la Cámara ordenara su expulsión. Ayer, el jefe de filas de los socialistas, Tomás Gómez, se cubrió de… se cubrió, y me duele la actitud de una persona a la que he respetado siempre e incluso he comprendido muchas veces.
Es una falta de respeto, un insulto a los madrileños. No se pueden resolver las cuitas políticas con discusiones barriobajeras que provocan la expulsión, y de tan desagradable acto, se hace una mofa que se repite como si se estuviera en la pista de un circo, con la diferencia de que no despierta ninguna carcajada, ni siquiera emoción o suspense, sino pena, vergüenza ajena. Estos señores son votados, elegidos y pagados para otra cosa, no para que conviertan el Parlamento en un patio de riñas barriobajeras, en escenario de sainetes zafios, en esperpentos pueblerinos. Yo no sé si hoy Tomás Gómez se ha detenido por un momento a reflexionar sobre las últimas encuestas publicadas, y ante los catastróficos resultados electorales que auguran a su partido, se habrá preguntado: “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”. ¿Qué qué ha hecho?... cosas como las de ayer en el Parlamento que representa a todos los madrileños.