Colau contra Cifuentes
lunes 29 de abril de 2013, 00:00h
Actualizado: 23/05/2013 17:27h
Ada Colau es la portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y hace unos días anunció que iba a interponer una denuncia contra la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, por vincular a su asociación con grupos filoetarras. A mi buen amigo y compañero, Luis del Val, no le faltan fichajes para incorporar a su selección de tontos contemporáneos. Esta señora Colau, que anima al acoso a los políticos y a sus familias, quiere denunciar a la delegada del Gobierno porque compara a quienes participan de estos acosos, con los acosadores etarras.
Frecuentemente, en tiempos de confusión social suelen surgir desde el anonimato, como por generación espontánea, seres que se creen mesías de su tiempo, salvadores de pacotilla, iluminados, profetas, efímeros héroes de papel de fumar, que terminan consumiéndose y no queda ni rastro de ellos. En el año 1991 los autobuses de la Empresa Municipal de Transportes vivieron la huelga más larga de su historia: 62 días. Y todo porque surgió un sindicato llamado Plataforma Sindical de la EMT con un líder, Pablo Rodríguez, que se creyó un eliminado y llevó el conflicto a extremos jamás conocidos, en un desvarío sin retorno. O aquel Vicente Rodríguez (curiosamente también Rodríguez, de los Rodríguez que dieron el cante) del comité de empresa del Metro, que anunció que iban a “quemar Madrid”, e incendió con su verbo agresivo la paz social.
¿Quién no recuerda a aquel “Cojo” Manteca?, líder de las revueltas estudiantiles, que utilizaba su muleta más que para apoyar su cojera, para destrozar cabinas telefónicas y marquesinas. O al más reciente líder de los estudiantes, Tohil Delgado, de palabras gruesas y amenazantes, finalmente expulsado como secretario de un sindicato en el que no debería estar por que no era estudiante de nada.
Empezamos a estar hartos ya de falsos salvapatrias, hijos del oportunismo, que aparecen de la nada, haciendo de una causa noble un arma arrojadiza de índole política, y luego desaparecen, vuelven a la nada después de haber producido mucho dolor de cabeza y algún que otro desperfecto.