Con la misma facilidad y cinismo, con que los recortes se abren paso en cualquier rincón de nuestra vidas, en nombre de un futuro sobre el que nadie se atreve a vaticinar en España ni en Alemania, salvo el sálvese quien pueda, los que tienen dinero encuentran en nuestro país su campo abonado para aumentar su fortuna y se permiten dar puñetazos encima de la mesa en nombre de un posible futuro de dinero y digo posible, porque Sheldon G. Adelson, el magnate de los casinos, ya ha matizado su oferta de dinero en el futuro “las Vegas” madrileño.
El Consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, Percival Manglano, está contento con que la financiación vendrá de la mano del señor Adelson dejando a un lado de ello a la comunidad de Madrid, pero Adelson ha puntualizado que el complejo hostelero será tan grande, como financiación externa se consiga para el proyecto. Una matización importante y una poderosa palanca de presión para conseguir forzar las condiciones políticas, laborales, legales, etc. para su proyecto: admisión de menores, poder fumar en sus casinos y hoteles, desplazar aeropuertos, derrumbar campos de futbol, e incluso, rebajas en los impuestos que ha de pagar por el juego. Esto no es conversación banal de bodega y botellín en mano. Según palabras de la presidenta de la comunidad "si hay que cambiar el impuesto del juego, se cambiará".
Por ahora el gobierno de España y sus ministros, se apresuran a decir que no se plantean modificar la ley en beneficio de los intereses de Eurovegas, pero con la fama de Pinocho que arrastra el presidente del gobierno últimamente, quizá recurran al “donde dije digo, digo Diego”
Los planes del señor Adelson es recuperar su inversión en cuatro años. Todo el mundo se maravilla pensando en el dinero que se va a mover, pero pienso que para recuperar tal inversión, en tan corto plazo de tiempo, hay que primero allanar el camino especialmente allí donde más duele: el laboral, promocionando el empleo precario y contratos basura, porque no se gana tanto dinero ni tan rápidamente haciendo contratos sostenibles, ni dando condiciones laborales buenas ni medio buenas, más parece un sistema con alta rotación, como cualquier cadena de comida rápida americana. Por ello, el magnate de las fichas de colores ya hizo saber que las condiciones laborales le parecen insuficientes y ha advertido que la oferta de trabajo para el personal contratado en España será el básico, dejando los puestos de medio básico hacia arriba fuera de ese compromiso.
Tampoco se sabe nada sobre las contratas que se harán cargo de la construcción de este complejo, pero sospecho que el pastel es de un tamaño suficientemente grande, como para que los suministradores y proveedores de servicios, sean no nacionales y cercanos a él. Esta reflexión puede hacerme parecer de mal pensado, pero creo que este hombre no tiene cara de rey mago, ni siquiera barba de Papa Noel y no encuentro razón para que no haga negocio también con ello.
Temo que en la actitud servil de Esperanza Aguirre, su gobierno y el de España, el señor “no va más”, vea la pista libre para pasar por España con este proyecto, igual que los americanos por Villamayor en la película de Berlanga “Bienvenido Mr. Marshall y finalmente gane la banca.