El alcalde de Alburquerque (Badajoz), Ángel Vadillo, cumple este viernes 82 días en huelga de hambre frente al Ministerio de Industria para reivindicar las energías renovables, un sector prácticamente paralizado tras un decreto aprobado en enero. En unos días cruzará la línea roja y podría empezar a tener problemas de salud, pero parece convencido de que mantendrá su protesta con todas sus consecuencias.
"vente ya! rt". Con este mensaje, Carlos Vadillo, pedía a su padre este jueves a través de la red social Twitter que volviera a casa, que abandonó en abril para iniciar una marcha a pie hasta la capital con el objetivo de convencer al ministro de Industria, José Manuel Soria, de que retirase el real decreto 1/2012 que supone en la práctica una moratoria para la instalación de nuevas plantas de energía solar, pues les quita las primas que reciben y la garantía de que podrán vender la electricidad a la red, según explica el alcalde de este municipio pacense.

"Imagina que un día te levantas teniendo trabajo para tu gente y futuro para tu pueblo, y un decreto ley te lo quita todo y te acuestas sin nada", se queja, en referencia a las plantas de energía termosolar que una empresa iba a instalar en su pueblo y que este decreto, al parecer, paralizó.
La protesta frente al ministerio se convirtió en huelga de hambre el 11 de junio y este viernes se cumplen 82 días. Ha perdido 28 kilos. Ahora pesa 66 y mide 1,85. Ya no le queda grasa y su cuerpo va tirando de masa muscular, pero tampoco podrá ser así durante mucho tiempo y en una semana o poco más cruzará la línea roja, momento en que por falta de energía podrían verse afectados sus órganos vitales, según explica él mismo. Es la información que tiene a través del Samur, que le hace continuos análisis y chequeos, y los envía al juzgado de guardia. Este solo podría actuar para ordenar su ingreso en un hospital en caso de que sus facultades mentales se vean mermadas.
Está muy débil. Le cuesta andar y concentrarse, pero no ceja en su empeño. "Aunque cueste creerlo. Voy a seguir aquí honestamente", asegura. Para él lo más difícil está siendo explicar su situación a su familia. "Con mis hijos -tiene cuatro y un nieto- actúo de forma parecida a 'La vida es bella'", la película de Roberto Benigni en la que el protagonista engaña a su hijo para que no sepa que está en un campo de concentración nazi.
Mesa de negociación
¿También va a continuar con la huelga de hambre si entra en una situación de riesgo? "No estoy pidiendo tanto como para tener que llegar a esa situación límite", responde a la pregunta. Su objetivo no es ya que se retire el decreto que le llevó a iniciar su lucha. Se conforma con la creación de una mesa de negociación que incluya a las Administraciones, empresas y todos los agentes del sector para garantizar el futuro de este tipo de energía en España. "Solo pido una oportunidad para poder luchar por un sector, para que mi pueblo pueda tener trabajo", mantiene.
Está por ver si el ministro, que quiere aprobar una reforma energética que perjudicaría de nuevo a las renovables, dará algún paso que haga abandonar la huelga de hambre a Vadillo, pero lo que sí ha conseguido este alcalde es la creación de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, que aúna a asociaciones ecologistas, partidos políticos, sindicatos o movimientos sociales. El objetivo es hacerse "fuertes" para evitar que los Gobiernos puedan permitirse "el lujo que se ha permitido este o el que se permitió el del señor Sebastián [exministro de Industria]".
Estas decisiones no solo afectan a Alburquerque, sino en general a uno de los nichos que había encontrado la economía española, muy loado, además, por proporcionar empleos cualificados, energía limpia e independencia del exterior. Ahora las posibilidades de futuro de las energías renovables han quedado mermadas y Ángel Vadillo ya se ha convertido en el abanderado de su defensa y quiere llamar la atención sobre ellas. "Se está desmontando todo, pero en este tema la sociedad está siendo muy indolente", critica.